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Perspectiva optimista ante la complicada realidad

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27/09/2017
18:30
Colegio Arquitectos
De 30/09/2017 hasta 07/10/2017
De 11:00 hasta 21:00
La República de las Letras
30/09/2017
12:00
Plaza de Las Tendillas
05/10/2017
De 10:00 hasta 13:00
Alba Moon

Biografía

ALBA MOON (Córdoba, martes y trece de 1993). Rusa apócrifa. Graduada en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba, Máster en Literatura Española e Hispanoamericana, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Salamanca y Máster de Formación del Profesorado en Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Enseñanza de Idiomas y Formación Profesional en la Universidad de Córdoba. Ha recibido becas de formación en países europeos como Inglaterra y Francia. Finalista de la V edición de Ucopoética y del II Certamen de Poesía y Microrrelato de Dinamo Creación Literaria (2016) así como ganadora de la III edición de este concurso (2017). Sus poemas están publicados en diversas revistas nacionales: Boronía (2014), Murray Magazine (2014; 2015), Muy Mujer (2016) y Revista 17 (2017).
Forma parte de la antología de poesía emergente cordobesa La punta del Iceberg (2016) de Ediciones en Huida, la Antología de Poesía Erótica (2016) de Diversidad Literaria, el libro 12 poemas, 12 miradas (2016) de Dinamo Poética y las antologías de Anónimos 2.1, 2.2 y 2.3 de Cosmopoética. Ha realizado junto al poeta cordobés José Daniel García el proyecto literario CR3DO y es cofundadora y secretaría general de la asociación cultural, literaria y feminista DesnudArte Creando. Asimismo, ha sido invitada a varios eventos poéticos y conferencias en Córdoba, Madrid y Salamanca.

No escribe para crear nuevos mundos, sino para salvar este.

Poemas

AUXILIO

He visto a las mentes más brillantes de mi generación
perdidas entre los escombros de ciudades que ya no encuentran su sitio en los mapas,
arrojarse a los acerados pidiendo derechos como limosna,
llorar detrás de las cámaras porque en los selfies solo se les permite sonreír.
Año tras año aparecen en los World Press Photo como meros figurantes
sin reclamar el protagonismo que merecen.
Conocen el olor del infierno, viven dentro de él,
vomitan piedras cuando les preguntas por el Dios que las protege.
Algunas están cruzando ahora mismo el mar:
no besarán la tierra.
Otras se ocultan en cercados y son tratadas como cerdos
para evitar que consigan un estatus humano.
Muchas se pudren en pisos esperando la patada con la orden judicial.
Atan sus venas a los bancos, duermen en ellos,
ruegan humanidad a simples máquinas.
Las más jóvenes huyen sin nada en las manos excepto el beso de sus familias.
Vierten sus esperanzas en voces que prometen una vida mejor
para luego ofrecer una muerte prematura.
Y no quieren. No quieren hacer de su nación un país grande otra vez
si deben condenar a los maricas, a los negros, a los moros. A las personas.
Todas gritan.
Gritan en las oficinas, en la universidad, en las bocas del metro,
en los callejones oscuros mientras les arrancan las bragas sin pedir permiso.
Piden auxilio antes de cerrar los ojos
mientras dirigen al cielo su súplica.
Luchan por salir de las cunetas, de la tristeza, de las drogas.
Se consumen por el cáncer en cualquier rincón del planeta
y lloran como niños en hospitales porque no hubo oportunidad para nada más.
Porque no hay oportunidad para nada más.
El sol despierta en busca de nuevos cuerpos,
la sangre corre por las calles para encontrar un lugar donde ocultarse.
Están matando a las mentes más brillantes de mi generación,
y nadie en este mundo aúlla por ellas.

SECCIÓN DE ANUNCIOS

Mujer de hoy busca encontrar su hogar en su sangre para abrazar a las
madres que no la han visto nacer. Indispensable reconstruir el linaje desde
el primer silencio, sellar los labios que apaguen su lumbre. Se aceptan
valientes a jornada completa con experiencia en resurgir del polvo de unos
derechos en desuso, del exilio dentro de la cocina, de la herida en cada tramo
de piel. Se exige guardar el miedo en los pliegues de la historia, revivir
nombres, extender las alas, incitar al vuelo. Interesadas, encuentren su grito
y alcen la voz.

Habrá respuesta.

VESTIGIOS

I
Mi padre cruje sus dedos
coloca en su hombro una panera
que jamás abre:
guarda en ella
las ganas de ser otra persona.

II
La radio marca el monólogo de la noche
las persianas están echadas
el horno en su punto
empieza a salir la entrega del día
el dolor recién hecho.

III
Regresa a casa
con los restos de vejez entre las uñas
Mi padre sonríe y solo observa
quiere abrazar a sus hijas
aunque sus manos no sepan.