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Explorar fronteras mentales, cuestionar el papel de la tradición, la religión y la contradicción. Una conmoción sin sensacionalismos.

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Ángelo Néstore

Biografía

(Lecce, Italia, 1986)

Poeta, actor, investigador académico y profesor en el perfil de inglés del Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga, además de docente de chino mandarín. Es Doctor en Traducción e Interpretación con una tesis sobre Traducción del Cómic y Teoría Queer. Actualmente co-dirige el Festival Internacional de Poesía de Málaga Irreconciliables y la editorial La Señora Dalloway. En 2017 publica Adán o nada. Un drama transgénero (Bandaàparte) y Actos impuros con el que recibe el XXXII Premio Hiperión de Poesía. En 2015 es finalista del premio UCOpoética. Poesía en la universidad que convoca anualmente la Universidad de Córdoba. Colabora con el blog de literatura y feminismos La Tribu y con el blog de gastronomía y literatura Col&Col.

Con dieciocho años se alzó con el galardón a la Mejor Interpretación Masculina en el Concurso Nacional de Teatro Vittorio Gassman de Roma. A su labor de poeta, hay que sumar su obra traducida, como la poesía de María Eloy-García o las novelas gráficas de, entre otros, Isabel Franc, Andreu Martín y Enrique Sánchez Abulí.

 

Más Info Autor

Adán o nada. Un drama transgénero (Bandaàparte Editores, 2017)

Actos impuros (Hiperión, 2017)

Poemas

MACHO

Hay un dios que se asoma en el ombligo

del hombre con complejo.

Si digo: pan, tú: abre la boca

porque en occidante hay padres

que llaman agua a ungrifo,

llaman hambre a un altar.

En occidente hay hombres gloriosos

que buscan desde el mundo

y se retuercen como un toro o una paloma.

No llames dolor a toda la sangre que derramaste

ni historia a esta niña a la que le vendaste el ojo.

Mírame, por una vez, con la agonía en las costillas,

dime que ya no hay pan sobre la mesa

ni serpientes ccaídas en el Edán trasero de tu casa.

Dibujaste la línea, la llamaste horizonte, tú:

no digas que esta piel tiene tu nombre.

Yo arranco la nuez que guarda mi cuello

para matar, por fin, a todos los dioses que llevo dentro.

 

 

AVE Y EVA

Me resisto a la idea de ser

aquel niño que vivió en mi boca: recuerdo caer al suelo,

hacerme mil pedazos.

La habitación, limpia solo para mí;

la habitación

y este trozo de carne,

estirpe nómada ante el espejo.

Me miro en el cristal

y hay un animal huyendo del fuego,

una jauría con el principio de hombre

o un desastre con nombre de niño.

Por eso busqué en el incendio la excusa,

en el aire el pretexto,

por eso me arranco la barba

con la mano que antes me besabas.

No hubo salvación para este pájaro,

juro que hice lo posible para domesticar la espera.

Ahora dejo que la tierra tape los huecos de la piel.

Digo casi no soy

mientras celebro lo dos bultos de mi pecho.

Escribo la palabra ave, leo la palabra Eva.

Bajo este cielo ya no hay lengua que te nombre.

 

[COMEN]

Me enseñaste que para vivir debería:

deglutir, apretar los dientes, morderme la lengua.

Dejaste la camisa tendida, la camisa tendida, papá.

Para ti todo era attrezzo, la corbata planchada,

mi nudo en la garganta.

La caricia. Esta mano de niño era una caricia:

 

ayer la palma abierta en la mejilla,

hoy el desierto dentro de las uñas.

Para curarse basta con leer el prospecto:

por si las náuseas, por si el temblor, por si el ojo cerrado.

Cuando lo tocas,

un crisantemo tiene la textura de la carne humana.

Eso ya no importa.

Ahora me pongo tus camisas.

Ahora todo el peso de las pinzas

sobre mis hombros.