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Jamila Medina Ríos
Jueves, 06/10/2016
De 18:00 a 18:45


De Huecos de araña (Unión, La Habana, 2009)


Langustia

Textos textos textos 
tejeduras 
lanzaderas 
te (a)saltan sus gritos sobre la cabeza 
te brotan de ella como pétalos 
y de pronto: tienes toda la testa coronada 
espinada de palabras
 
no es saludable (pare)ser un girasol 
–dios no amanece 
y húrtante el sitio de mirar 
camino 
desolado– 
no es saludable la cabeza laureada 
se deshoja después 
como rama segada desde el invernadero 
y los cristales que habían crecido en ella 
quiébranse callados 
apáganse: de velas 
chisporrotean hacia dentro oh llama 
demasiado arrimada al ventanal 
abrupto 
abierto 

dejarse crecer la cabeza hacia dentro 
–anahidrópica– 
cierra todas las bocas que te hablan al oído 
las venas muerdan(te) 
huye de las compuertas los poros el encaje 
cuida retrato de ti 

si continuas dejando que te bailen 
esos textos textos sobre la cabeza 
que no te acabas de cortar 
de hacer una sangría para extraer lo otro 
si dejas se te prendan 
ataduras al cuello 
hilos que te indican pasadizos afuera (out of out of)
carne haciafuerade ti 
si dejas que se aten cada uno a tu mano al pie 
la mejilla (ofrecida): 
repicarás en cien pedazos disgregado 
–carnero 
partícipe– 
ojos colgando carafuera

es lasfixia lo que debes construir 
hacia ti has de inclinar tu frente tuya 
desdoblarte hacia ese espejo que has dejado empañar 
enlutado (harto de barro) 
la boca abierta la mirada 
como lapa al cristal 
–observante del otro– 

ta(r)jas ta(r)jas ta(r)jas 
taxidermia de ti 
sembrarse un sitio y zambúllete en tu boca : 
gargantabajo para siempre. 

no quiero ver(te) burbujas 
barbotear borbotear desde tu labio 
desesperado hálito 
nostálgico del otro 
palabras sueltas que pretendan (ll)amar 
–aludan– 
referente 
reflejo 

respiradentro
tala tala tala 
ten el pulcro civismo de presentar al aire: 
una cabeza (por fin) descoronada.

Donde empiezo adorando unas mejillas y termino mordiéndolas:
manzano

I
Hombre vanidoso
hombre pequeño
pavonea esos pechos de estriado farol chino
esponjillas vapor
algodonosas tetas retejidas e infladas como globos
color carne-porcelana
brillo carne-porcelana

permítenos tocar
conducirte a esos cuartos-tocadores de espejeantes coquetas de membrillo

ya sabemos que allí 
no se abrirá tu bata para biencabalgarnos
ya sabemos

no pedimos que cales bayonetas:
1-2 y 1-2 y 1-2
ofrecemos guirnaldas y alhelíes
rubias trenzas
y algunos pares
                  de piernas 
                          de tacón

prometemos besar
pacientemente
el borde de los párpados la boca
del estómago
los ojos haciadentro

no más para hermosearte el maquillaje
no más para vestirte

y presentarte al filo de la acera como recién cortado
–margarita del Transvaal–
recién sangre goteando de los labios

Nieve Blanca te dirán
nieve podrida
cuando quieran tomarte de los hombros
–oh frutos redondeados–
llevarte en andas hasta esos lechos sarmentosos
el corral
sitios que hieden:
carne colgada y grasa rancia por los pisos

hacerte búcaro 
y atormentar tus carnes de vidrio 
en cortas mesas con polea:
fábrica estúpida de cortar siempre entre las piernas 
para regar los clítoris
–o anos en su defecto
los prepucios–
pretenderlos florecer

esta cuadrilla está dispuesta a comprender
otrora fue atizada en aquellos asadores
bañada en esos fangos tropelosos:
altanoche-bajamar.


II
Hombre narciso
hombre moderno en absoluto
lleva nuestros ganchillos a la arena
ponle estos diques al freón
y engañadoras sobre el hueco
del ombligo
luce nuestras sonrisas de placer por los salones
por esos bares donde heridas de botella
–allí en las medias enfundadas–
hacen correr ríos de vino

donde nadas y te ahogas
estertores de tísico te vemos
escupir ROJA LA BOCA:
nieve rouge te dirán
nievescaldada

hipas de tanto semen sobre el pubis rasurado
el Falo entre las piernas como daga para el juicio
–as escondido–
(y es la efe ah porfiada magdalena
la efe de follaje y de follar
de felación)

ven a nosotros 
ah Príncipe Taverna
oh luna escamoteada y de latón
lima tus bordes
no te hieras al doblarse esas pestañas de metal

ehah probemos ese traje
probemos ese traje 
marinerita rata

enarbólate muñeca de papel
mujer con demasía
tú: hombre iluminado

hundamos las pestañas en tu carne
quiero que nieve muerta te maldigan
por llevarte a mi boca:
propia 
pálida
fina 
indeseada
y tomarte de una vez
–alguna vez–

nieve en el fondo del tonel te quedarás
escupitajo nieve
muerta de envidia moriré: 
líquen la lengua
mohoso el pelo
verde el ano
arrojándote estaré bajo la helada:
la popa enjuta y envidiosa expuesta al frío
abotargándose 
                 
             al silbo 
                        
                       del invierno.

De Primaveras cortadas (Proyecto Literal, México D.F., 2012)


Ifigenia/Polixena/Casandra

No esperes comprender la poda
ni añores 
que la raíz te atraviese vertical como un tentáculo, 
te penetre viole(n)ta.
Túmbate.
Piensa en el sexo de las mutiladas y las brujas las débiles las retrasadas las caídas                                         
piensa en las ciegas las locas las mudas las lisiadas las cojas las tullidas 
las lerdas y las lelas 
las enanas 
piensa en el sexo de las tardas 
que no llega nunca.   

(1936-1972) 
GRAND PRISMATIC SPRING
sobre la enorme primavera del lago en el parque de la piedra amarilla
esteras de bacterias    entretejen la gran balsa azul de Flora
–estéril por la fiebre de un fondo de alta profundidad
pero tan maravillosamente multicolor a los lados
que las parejas desandan por los senderos 
de madera apuñalados en el aire
sobre cuatro patíbulos. 

Salta
del géiser
(un box spring)
el bosque virgen que no quisiste abrir
aunque espumaba a rabiar  –como un alkaseltzer en un vaso–
y ella quería contarte lo que acontece antes y después de la muerte (de la noche).

La sirena del fango cuya belleza sobrenada en un manto de invertebrados acuáticos
(gusanos   caracoles     cangrejos libélulas…         pulsos de mujer)
no reina abajo;        deja tu inmensa balsa quieta.

La primavera 
es todavía balbuceante 
pero el verano aquí   rompe en humores ácidos (rojo lima)
y el invierno la arropará en un verde fronda       verde capullo destripado:   
su huevo en ninfa larva pupa   y sola tú podrás al fondo refulgente de la charca
dentro del lago cruel: bocas pintadas de polichinelas   con hilos de oro  como la cara                   de la princesa Wan Dou sobre una de las jade(antes)                                      2.600 teselas.

Te dejaré que lleves   sanguinolento el sexo bajo un abrigo blanco                   de plumón
y la mano enjoyada con alguna otra mano de mujer cortada  (quizás Norma J. Baker: 
con los dientes blanqueados puntualmente en seconal)
que se te ajuste suave en la muñeca.

Rema y calla rema y calla chupa y rema
entre los ojos de buey del camaleón   veo un campo de algas trepadoras
de pulpos color vino y cabezas con pañuelos    que llenan de grafitis la lengua de tu voz
alzo esta cas/ja de música hasta la concha de tu oreja 
escucha,           son Les Quartiers de París:       
una espiral de alcantarillas circulares
donde flotar en la stultifera navis.

La piedra de la locura, la piedra lunar, la piedra angular, 
la piedra 
filosofal
se puede extraer por la nariz y embalsamarte rápido
o puedes dejarte podrir emparedada en tu propio cuerpo 
de junco de molino de trigo   de mancuerna de espigas    del arroz.

Del lodo
una capa infame
con incrustaciones de gusanos 
medallones de almejas   crujiente frufrú de cuerpos de libélula:   
serás de hierro entonces     un hierro al rojo vivo
que cunda entre los muslos cuando elijas
(ser Blanca Buda)

hasta que entre el invierno:
y seas de un verde ojos dormidos
un verde rabia de mujer y un verde 
uñas de Sally Bowles
que en medio 
de la nieve
calado
se atraviesa vertical: un árbol en vez de bulbo/a en flor. 

Sobre el agua 
del deshielo se podrán
rearmar para ti todas las muertes 
caleidoscopio   con los iris   arrancados
en Yellowstone, THE GRAND PRISMATIC SPRING. 

En corredores
púrpuras
y malvas:
soberbia
pudriendo lento 
–como crece una alfombra
tejida a mano–
espinarás primero suave
y el oasis 
irrumpirá violentamente por abril:
huertos de lilas 
todas las lilas 
vivas y muertas  
a deshojar 
en mayo.
Serás podada rigurosamente
prýgai, visná 
(salta, salta, primavera)

acorralando

el jardín raja en ti.


De Anémona (Sed de Belleza, Santa Clara, 2013)


Fur(n)ia

El ejercicio de la escritura apostado fuera de la escritura y escindiéndola con el rabo del ojo. Una cisura practicada en una escritura que se insiste furnia. 
Huecos de araña, huecos de nariz, boca, cuencas de ojos, oídos, vulva, vagina, bahía de bolsa, ombligo, ano. E incluso el descubrimiento de intersticios bajo la lengua, entre los dientes y la encía, debajo de la rodilla, encima del codo, en la jabonera de las clavículas, en los 16 arcos entre dedo y dedo de los pies, en las axilas, en el vacío de las manos juntas y de las manos echadas hacia atrás, en las comisuras, en las arrugas de la frente, en los labios agrietados, en el hedor de las patas de gallina, en la hendidura de la entrepierna, bajo el peso de las trenzas y los senos, en la nuca rendida, en la blandura del tobillo, en los valles y altozanos del vientre, en la morada debajo de las uñas, en los pliegues ilegibles de las palmas de las manos, en las furnias rajadas del nudillo. Mujer agujereada, mujer (alfombra) arrollada, mujer (paracaídas) plegadura. 
Mujer ubre y odre y útero. Mujer embocadura de río. Máter. Materia. Madreperla sobre madrépora. Madre-del-verbo. Ave María. Damajuana. 
Un cuerpo que desea a otro que soba y orada. Lecho de arena y concha, para ser (des)h/ollado. Playa, puerto, embarcadero, varadero, abrevadero, aliviadero, bebedero de yeguas y de patos. 
Huevo. Ovario. Canasto. 
Mujer de mimbre, caña flexible, cáñamo, flauta dulce, espiga, lirio desmadejado. Mujer de estambre. Punta bordada de mujer.   
El ejercicio de la escritura como un latigazo en la carne para abrir zanjas y liberar fluidos. Mujer orines, mujer sangre, mujer fécula, mujer leche. Avalancha riada. Arrollo murmullo. Espumarajo arcada. Balanceo de columpio mujer. Nanadora. Acunadora. Sanadora. Vaina. 
El ejercicio no como la erección de un panóptico sino como una obturación, ensanchamiento de la dilatación del ser habitada, explorada, cavada, perforada, aserrada, rajada, acribillada, trepanada, traspasada, desabrochada, desvirgada, defenestrada, abierta. La mujer la porosa. La leporina, la li(e)bre, la leprada. Y el ejercicio como una amputación de lo que no tiene y sobra. Matadura del padre al excavar la raja. Matadura de la madre al ejercitar el equilibrio con las manos extendidas sobre el cordón umbilical, y saltar la cuerda, hacer pulsos, tobilleras y argollas de narigón, y jugar al ahorcado. Clava y clavadura. Encaje: con un ejercicio haciadentro y haciafuera de inserción y deserción. Furia y furnia.
Una escritura que se insiste ensenada tiene una rabia una península confesa, oracular. El armadillo que se encueva, que se acoquina, que se aova, que se empolla, puede empezar a vomitar garras lenguas tentáculos pezuñas. Extremidades. Palpos, pulpos. Vecindades. Mano en la oscuridad. Arañazos hilos. Lengua anhelante. Imán. Hambrunas. La escritura vaso constrictor, la escritura contenida, la escritura conteniendo ser la escritura abrazo. La voz de sirena corporizada perfume, pañuelito al viento, valla de publicidad. Mujer brazo gitano. Mujer brazo, duro, de la ley. Magnolia de acero. Magdalena desleída en el té, que atrae poderosamente… recuerdos. Lágrimas de cocodrilo. Estalactitas. Casimbas ojo del invierno. Mujer tijera, cuchillada, estaca, pica hielos, dientes de peineta, de sierra y de león. Mujer pasamontañas. Armadillo en chino: como el animal engalanado para cruzar la cordillera. Mujer muralla. Mujer fusta de cobra. Aviborada. 
Mujer pócima. Una escritura que mata a la mujer alargando su veneno, si se deja crecer la lengua y se autosacia o penetra, como un ouroboros infernal. Hermafroditismo en el tacto. Una sensibilidad que se empoza y se amordaza con su propia tentación. 
Saca tu lengua, mujer, de la carnada. Cierra la boca. Los negros no se ríen alto, las mujeres no se abren tanto para comer o bostezar. Tápate eso, cochina. Una escritura que se mira y cuyo clítoris crece de excitación verbal es de temer. La furia en furnia. Silenciada. No la furnia en furia. Llamamiento. Llamarada. Esa mujer anémona. Hágase una p/hiel líquida que apague a la ninfómana. Ábrase mujer linfa. Apurar el trago amargo, probar con la lengua una escritura sin muerte ni grito ni dolor. Sin hincar las rodillas… sobre granos de trigo. La letra con sangre entra. Déjate hacer. Dejarse hacer. Dejarse ser…   

Un cuerpo propio

Surfeando en internet/ rumbo a mi blog
con ganas de exhibirme y de exhibir
mi fitness
hago el calentamiento/ abriendo windows
donde alternan feministas con starlets:
Linda Lovelace/ Belladona/ Moana Pozzi
Océane/ Katja/ Tabatha Cash
y otras morenas de la vieja guardia
jugando al Hot d´or
tomando el té a través de las persianas
con Marilyn Chambers y Annie Sprinkle
de-gabán-abierto
diestra en sus malabares/ con los adminículos
de toda buena sesión
de hidromasajes.

Previo a los días de examen
¡qué prisión concentrarse!
Así que sentadita/ como la anguila eléctrica
me doy electroshocks con fragmentos de porno
y envío twitters a mis fans
con el telégrafo del barrio:
«Estoy solita en cas/ma
muerta de abulia estoy/ detrás de la puerta verde».

He aquí mis remos/ mi dedal/ mis herramientas
en la estación de bombeo/ mis hermanas de tránsito:
a nado las pedí prestadas.
Si yerro y me embarazo/ en las pruebas de campo
también sacan sus fórceps
y sirven de parteras
ungiéndome a la vez/ con su jalapa fría
para que el grumo escape comodito.

Desde 1963/ con la medalla del anticonceptivo
desde 1971/ cuando firmé con las 343 guarras
para sacar a la calle (con sus gafas de lujo)
mi abortico doméstico
yo me siento liberada/ yo me siento ciudadana
yo me paro de noche en las guaguas vacías
para darle el asiento al conductor.


Palpo/antena/tentaculario

Callada escruto en mí la música tranquila 
que sobreviene al caos
al pataleo de los dedos succionados
por el rosa sediento.

En la humedad qué paz hallar
en lo sombrío en la tardanza en la víspera 
del ciempiés de palpos
que abandona temblando el baptisterio
qué sequedad a que agarrarse qué oquedades 
en que embutir la ventosa:
un (a)brazo que afinque para hociquear arriba
cuerpo por hombros apenas
mano callosa en columnata
y los muñones de las piernas
arribabajo 
y atrás y alante columpiados sin brida.

Si no doy pie si no hallo a tientas el interruptor
el asidero: cuenco o co(r)no abierto a la lamida 
si no amordazo las cabañas de la noche
o entierro dedos en el pelo…
no suelto prenda
no regurgito el salto. 

Raspando con cuchara 
el dienteperro
las yemas metidas en un agua de rosas
manos entrando al manadero
duro siglos

mas 
cuando se recogen 
los aperos del día
no quedo quieta en mí:

temiendo al daño
la lengua repta en las paredes del cerebro 
buscando un dardo y una cerrazón
la escarbadura 
el escondite en el otro
que agrieta el pecho 
del que explora. 

En esta gruta estuve ya
saqué los dedos encendidos 
de la avispa del agua
y rosa flameaba el centro 
y rosa flameaban las yemas 
que se escondían de cabeza
en el manadero de tales.

Hay una lengua de deseo
que me trago cuando vienen los golpes
de la espuma
y el cuerpo cripta se levanta
como una araña una culebra 
emasculada con un palo 
un avispero de tierra.

Para verme callar para verme caer
han bajado los puentes giratorios.

Palpo-ícaro-antena
me estiro otra noche
buscándome las puntas de los pies
el centro de la espalda sin lavar 
la ye(r)ma blanda del cráneo.

¿Se calmará el anemonario
atizado
por la aurora de casquivanos dedos 
o habrá que sombrear las puntas
y estirar la palma
como Lady Lazarus
cortándolos caer?

Yo solo digo
por cada palpo
un tentáculo.


De Del corazón de la col y otras mentiras

Ovación

Entro en el submundo de los veedores del fútbol
como en las arcas del Infierno –por supuesto–
hay risas gritos humo de cerveza
y ese olor tan característico…
hay torneos:
los veedores se piden las cabezas
se amenaza con violar al cabecilla
o a la novia del cabecilla
de cada bando contrario.

Tiemblo
me pregunto quién será el cabecilla de nuestro bando
sé que a este hora 
ningún striptease los sacará de quicio
los meterá en cintura
con el ojo en el gol

pero también sé que si perdiéramos
si fueras tú el cabecilla
olvidado de ti
me violarán 1-2-3 mil vencedores
no mirando mi carne
sino la portería.

Maldito cuerpo de mujer 
con esta forma de falsa valla 
red encubierta
que no tiene el valor de la penetración en público.

A fin de cuentas
qué es un gol sino una violación
cien mil veces aclamada
–bajo el cielo–
en la garganta abierta del estadio.

De “País de la siguaraya” (libro inédito)

Matanzas Bay

Como una jaula de pájaros sin pájaros, dos días antes del cumpleaños. Mochila otra vez a las Matanzas. Medias caladas contra el viento norte y una pareja inseparable de jirafas, ador-mecida en el fondo.
Paseo Martí. De blanco y negro como una vieja foto. Pañuelo de cuadros enrollado, avalancha. Viendo pasar a izquierda y a derecha una dresina. Filmándola. Bajando a gatas a buscar el paliacate. Hasta los rieles.
Escritos en la mano los asuntos (una bandada de golondrinas ligeras) para llenar el día de un celofán de cháchara. Y el pico del pelícano de las conversaciones graves cayendo a carenar cuando se fue la última. ¿Volverás, volveré? ¿Volveremos a ser Matanzas Bay? 
Guagua hasta el extremo desierto de la costa. Sobrepasar la termoeléctrica, el punto de control, una caseta de teléfonos volcada. Sonrisa cloqueando por el gris asfalto. Y a un lado y otro: piñas de pino, barrio de cercas de madera. Y a la derecha: atajos hasta el mar (y sobre el mar). Cavada en roca la piscina AL FIN. Entreabrir de los dedos: ramo, esclusa, llamarada amarilla en el vacío. Flaaaaash. Cámara lenta: mi mano, el frío, tu zoom sobre las flores, tu paciencia china para pintar pequeñas alegrías en el aire. Morderme la lengua para no decir: Llevaré esto rayado en la retina; ¿no ves que somos lo que ves? El mar rodeando el ramo. ¿Querrá casarse el mar? ¿Con quién, de quién, a quién?  
 Conchas prehistóricas, esqueletos de estrellas horadados en piedra. Miraditas, amagos, suspirar. Dienteperro punzante y las pieles juntadas sin importar llovizna, sol, espuma reseca de la melancolía. Precioso… Gemidos. Preciosa daga… Zorro de rieles. Zorra de vía. Vaivén convulso de la dresina atrás y alante… hasta perderse en un recodo. Hasta hacernos creer que-sí-que-no que-sí-que-sí que-no vendrá que-no se irá. Con este frío ni muertos en el agua. Apretujarse. Labios, lenguas, (em)be(le)sos. Humedecerse, remojar las puntas de las yemas, salivar, tragar en seco, negarse-darse, me(re)cer. Balanceos, seseos… embestida.
Después la bruma. Las golondrinas idas/ flor de sangre en el pecho del pelícano. Matar el hambre (es un decir). Regresar con sed. Volver a nado a ras del agua como sea. Uno mirando al frente y otro mirando atrás. Una de dos. Manos tomadas pero la rosa apenas. ¿Vendrá el deseo que marca (lomo abrasado de res) en medio de la noche (estómago girando: retorcido en el disco del teléfono)? ¿Caeremos irremediablemente atropellados en mendicante balbuceo? ¿Podrá la lu(cide)z en madrugada volver de la vorágine de algas?
Hay días que el corazón logra calmarse y no pensar constantemente; días en que es mejor (como engañados) sortear la boca-de-lobo de las minas de lágrimas. Repaso y recorto negativos: Matanzas Bay, el mar besaba el ramo, el sol tu pelo y yo colmada (como encinta) de una seguridad inapelable: un nosotros, un siempre (sin The End). Pájaros, cola de zorros, jirafas… amancebados, muertos de miedo pero salvos: arca, diluvio, milagro. Boda invisible bajo el cielo fue aunque no dije. La esclusa era el anillo y la estela amarilla mi dedo (mi garra de paloma) entrando al agua. Yo te tenía y el mar quería también su jaula.      


Prāṇāyāma

Venir a tu casa por el camino del agua, queriendo a toda costa respirar.
El cuerpo sometido, la lengua, el ojo sumisos… de detallista. Garganta enrojecida con polvo de pizarra. Temblor/temor al costurón de tinta, a la balanza menguante de la brújula. La vida siempre en otra parte y el deseo sin fondo de una mesa de lectura en lo sombrío por trabajo: donde ritmar las páginas con las yemas batidas, con la boca en O, con la lengüitafuera. Vivir cent(r)ada, sembrada como un frijol en un pomo: encaminada en tales y mascuales. 
La nuca rota: enjugándome/enjuagándome, exprimida en la yugada. Resguardada/a-guardada mientras el palo va y viene, aguantar mientras el palo de mesana; escarranchada, con todo, aferrarse al palo de agua (un sonido de semillas que sube/un quejido de llovizna que baja). Girar en mástil del molino. Abandonarse al vendaval que hacia delante (como una bandera llevada contra viento… y marea/o), sin vomitar relamida de (re)gusto, sin bajar las escaleras deslizada en baranda, sin tomar (a)qué(l) t(r)e(n) de/al fin del mundo, aunque sea mecida en el columpio del parque de la esquina/aunque sea en la fronda en la poceta clareando de la parra del patio. Donde cunden las piedras. Y la mano entra engañada a su d/color/torpor/sopor. 
Ir a tu casa por el camino del agua, (re)aprendiendo a respirar. Boqueo. November Charlie. Descenso, depresión y remontada… de la carpa del pecho. Ojo saltón, pez volador, corazón amainado… Cuerporgullo ama(n)sándose, con la pierna arremangada hasta el muñón (posición de felino, camisón de feto), sacando piedra de garganta: gripe-rabia cogida en la humedad, que no deja que sangre a las mejillas, que no tiñe arrebol. Nenúfar con la raíz apretada largo tiempo en el fango, estírate.
Ay, el cuerpo suelto de leer sin levantar el lápiz, sin tropezar con nadie, cruzando calles de la provincia vaciada, cruzando el reparto Playa, atravesando establos de hojarasca, yendo hacia el puente de saltar de cabeza de El Cristino, más allá de los yaquis.
Dónde brillo del sol sobre las aguas, rostro fresco lechuga sin vinagre, columna vertebral espiga, alta alta por el vientre de la costa. Y oreja pegada al viento entre los pinos, y rodilla desatenta que se rasga, moretón en el muslo. A veces voy como un tonel de proa a popa. Demasiadas, se me pierde la vista en estribor. Pero yo cruzo entre la cerca y el asfalto cuando empino. Y me resisto sin (c)rujido, aguanto mucho (con) la cabeza bajo el agua, y suelto lastre, y nado arrecife adentro, incluso adonde el estómago se me tuerce del asco, cuando a la mar me voy. 
Casa rodante, saltimbanqui: la sed colgando de una mano y la cantimplora en la otra. Piano sin arpa, pulsa/rechina/empoza con tu goteo anhelante. Vengan conmigo entrando al agua al dienteperro a la entrepierna aquellos dedos pegajosos que en el verano escolar. 
Me doy risa cuando me veo venir sab/via (recostada en las losetas, empujando solamente un diafragma mientras aprieto fuerte el otro, creyendo que respiro, creyendo el desapego de mis ramas de coral, todavía envidiosa/fascinada del pedaleo inconstante de la ola). 
Ya voy/ ya vengo por el camino del agua… La nariz respingada, la sonrisa de pato que no moja sus plumas, fardo que flota aunque podría volar. Por un segundo (me) creo en mi fortaleza. Entro en la temporada/el ciclo/el rito de la cabeza contra el pecho, del abrazo en la noche para poder dormir. ¿Y si se abriera la caz/sa?
Como sea, marinera incauta, capitán tormenta/la cabeza adicta al curso de los rápidos, le acepto su pieza al bandoneón. El cuerpo erguido, pensando que ya sabe respirar bajo el agua, se descalza. Sin esnórquel, sin remos… imagino el después del tintineo. Y empuño en tu puerta el llamador… 
 

JAMILA MEDINA RÍOS (Holguín, 1981) en poesía: Huecos de araña (Premio David 2008; Unión, La Habana, 2009), Primaveras cortadas (México D.F., Proyecto Literal, 2011), Del corazón de la col y otras mentiras (La Habana, Sureditores, 2013), Anémona (Santa Clara, Sed de Belleza, 2013); y las antologías Traffic Jam (San Juan, Atarraya Cartonera, 2015) y Para empinar un papalote (Casa de Poesía, San José, 2015). JAMILA MEDINA en narrativa: Ratas en la alta noche (México D.F., Malpaís Ediciones, 2011) y Escritos en servilletas de papel (Holguín, Ediciones La Luz, 2011).

En ensayo: Diseminaciones de Calvert Casey (Premio Alejo Carpentier 2012; Letras Cubanas, La Habana, 2012). Vuelta sobre la huella de lo histórico, obtuvo su Máster en Lingüística Aplicada con un estudio sobre la retórica revolucionaria en la obra de Nara Mansur y proyecta su doctorado sobre el ideario mambí en las artes y las letras jóvenes cubanas. Filóloga, armadillo, ciclista, nadadora, cometa viajera.

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Nací en Córdoba el 11 de enero de 1991, desde pequeño la literatura estuvo presente en mi vida a través de mi madre, la cual me inculcó el habito y la pasión por la lectura. La curiosidad por la poesía me surgió a través de “La canción del pirata”... ver más

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