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Vicente Luis Mora
Viernes, 07/10/2016
De 18:00 a 18:45


APOCALYPSE NOW

Y es la red una mujer embrionaria
            William Blake, El libro de Urizen

Habrá de comenzar una mañana
de principios de otoño hoy es un niño
sólo un niño sentado en una mesa
con un teclado encima y descubriendo
en el ojo de pez los siete sellos
su nombre es seis seis seis el pelo rubio
ignora la misión encomendada
desde los cinco crea sus programas
un genio dicen un superdotado

en la ciudad los sabios lo sospechan
en altísimas cúpulas le temen
lo buscan los jefazos del Pentágono
las más recias instancias militares
estudian misteriosos apagones
y desapariciones de expedientes
exploran los rincones de Internet
las páginas postreras de la Biblia
América el teléfono bestial
que ha de morir cuando se corte el cable

sucederá de pronto una mañana
de principios de otoño cuando todos
los niños se encaminen a la escuela
y los tenderos vendan sus productos
y los pesqueros vuelvan a los puertos
nadie se dará cuenta y sin embargo
ese día el día de la bestia
tendrá mañana pero noche nunca

Juan lo dice en su texto claramente
"Delante del trono había
como un mar trasparente, como de cristal"
habrá una pantalla de Internet
junto al solemne estrado del Juicio

América cerebro de la Vía
estómago del monstruo se prepara
se estudian mecanismos de defensa
juegos de guerra i-war vastos sistemas
alerta inteligentes preparados
para una virtual guerra electrónica
que les destruya sin matar un hombre
que les naufrague sin perder un barco
una guerra debajo del radar
más eficaz que miles de misiles

el niño está peinando sus cabellos
hoy echan una peli muy antigua
es El séptimo sello de Ingmar Bergman
a su madre le gustan esas cosas
él piensa en la pérdida de tiempo
no va a poder entrar en el sistema
de calificaciones del colegio
una peli de viejos vaya rollo

se acerca el fin del mundo? se preguntan
los miembros de las sectas lo confirman
la tasa de parados lo predice
y los ordenadores dan señales
que nadie entiende bien y salen chispas
por los cinco costados del Pentágono
los expertos llamaron a Bill Gates
no saben si Internet se desenchufa

al niño le ha gustado la película

Juan Apocalipsis  10  10  anota
"Tomé el librito de la mano del ángel
y me lo comí; era dulce como la miel en mi boca,
pero en cuanto me lo comí se me llenaron
de amargura las entrañas"

el niño se ha comprado un libro antiguo

los libros tienen ese doble filo
son una red sin límites morales
sin límite de número sin freno
los libros almacenan cada cosa
el Génesis recuerda era otro libro
Paraíso de Milton el Infierno
de Dante y la Biblia con el resto
de libros y el futuro y el pasado

el niño leerá el Libro Ultimo
y dejará muy pronto de ser niño
será programador en una empresa
en que pueda pasar inadvertido
hace tiempo se despidió de amigos
y nunca le gustaron las caricias
ni esos extraños seres las chavalas
con códigos en clave incomprensibles
con un lenguaje diferente al suyo
y virus destruyendo sus programas

por entonces el mundo será sólo
una versión moderna de Sodoma
con guerras sigilosas y chantajes
y gente que se cita por la Red
un mundo en el que Homero y Aristóteles
tan sólo sean nombres sin sentido
en rincones perdidos de la Vía

al niño no le gustan las mujeres

17   4   Juan  "la mujer
estaba vestida de púrpura y escarlata,
de piedras preciosas y de perlas;
tenía en la mano una copa de oro
llena de cosas horrorosas
y de las inmundicias de su lujuria;
sobre su frente un nombre escrito -un misterio-:
Babilonia la grande,
la madre de las prostitutas
y de las monstruosidades de la tierra"

eso veremos todos por la Red
en la pantalla grande junto al Trono

con el gesto torcido por la calle
ordenador portátil bajo el brazo
con conexión sin cables a Internet
entrando en burger-king a por dos colas
y una hambruguesa grande doble carne
se buscará un rincón en cualquier parque
masticará despacio la comida

"Las aguas que has visto,
sobre las que se sienta la prostituta,
son los pueblos, las muchedumbres,
las naciones y las lenguas"

su rostro esconderá su enorme odio

Y la mujer que has visto es la gran ciudad,
que reina sobre los reyes de la tierra"

y todo al fin tan claro y transparente

"¡Ay, ay, de la gran ciudad,
Babilonia, la ciudad fuerte;
en un instante ha llegado tu sentencia!"

y tirará los restos de la whopper
y encenderá el portátil furibundo
conectará con la ciudad parlante

la gran prostituta es Internet

cómo es que no se había dado cuenta?

habrá llegado el fin esa mañana
de principios de otoño entre las hojas
caídas sobre el césped gris del parque
penetrará en la Red y luego sólo
tendrá que ejecutar ese programa
que lleva un par de años preparando
al principio tan sólo como un juego
pero el rompecabezas se ha cerrado
el comando de acceso es seis seis seis
y a los doce minutos Internet
es el mejor conducto del veneno

se apagarán las luces de New York
se caerán las norias en Melbourne
en el metro de Londres los vagones
chocarán a trescientos diez por hora
no llegará corriente a los quirófanos

Europa no podrá saber qué pasa
en un segundo todos enemigos
el Kremlin marcará código rojo
y ya no se podrá creer en nada
en el centro del caos irreversible
el Pentágono ciego y sin radares
lanzará los misiles por el aire
sin saber en qué parque el enemigo
contempla ensimismado una paloma

Babilonia la grande habrá caído

"Ya no habrá maldición ninguna"

"La gracia de Jesús, el Señor, esté con todos. 
Amén"

[De Mester de cibervía (2000)]


PALABRAS PARA NOELIA

Como el orden del río que se entiende
tan sólo si se está dentro del agua
hay que sentirse inmerso en el planeta
calado de existencia hasta los huesos
hay que palpar las carnes y las piedras
y sumergirse lento en las miradas

hay que comer la tierra de la fruta
mirar tu sombra sobre cada olivo
paladear el gusto del maizal

hay que sentir que todo está en el todo
que somos infinitos que tu mano
existe para estar sobre la mía
la higuera para dar sombra a los dos
las nubes para dar sombra a la higuera

y comprender 
que todo lo que muere se transforma
pero lo que se mata se destruye
que no hay campo con dueño que la lluvia
también riega tus ganas de estar sola
conmigo como riega los naranjos

que existe algo común que nos respira
y nos insufla vida y nos mantiene
unidos como parte de una sola 
raíz tan comunal que como el orden
del trigo se ve sólo desde el aire

[De Nova (2003)]

EL SONETO MATEMÁTICO


Todos sabían que la vida es irse
por qué no lo entendí no lo comprendo
pero conforme luego fui creciendo
supuse que vivir es dividirse
como el ocho en el cuatro ha de partirse
y como el cuatro en dos se va escindiendo
como la calavera que riendo
se ha ido despojando del reírse

la vida es dividirse y yo me siento
a cada día un poco menos vivo:
si me sustraen mitades las jornadas
multiplicando restas y los vientos

prosiguen sus labores de derribo
me iré partiendo hasta quedar en nada

[De Nova (2003)]

 
Construcción (fragmento del canto V)

lo mejor de mi construcción
es el silencio
que queda por decir al otro lado
lo que el poeta amaga y no revela
y fluye lentamente por el blanco
y lateral desierto de la página
no me gusta el desierto
en su silencio escucho unos gemidos:

el animal que hay
en el fondo de mí lame su herida
construcción en vacío
que no se dice
porque todos conocen el sentido

la muralla de la sabiduría
es el silencio

porque en el ruido no hay conocimiento

estrago sólo estrépito de alas
bullicio que no deja discernir
lo exacto de lo incierto
el linde de las cosas ajustadas

el vértice del ángulo unívoco
la poesía es tautológica
consiste en lo que dice mientras anda
derivar en lo inconmensurable                           
pero también hay pausas y mesura
                             y el orden cuando se investiga el orden
no es apelar al orden conseguirlo
el sistema no es sino que viene
si se le deja espacio suficiente
el movimiento es libre si la vida
quiere aspirar al rostro de escritura
este es un arte de dejar espacios
el arte es sólo un hombre que se mueve
es pos de una pregunta irrespondible
problemas de volúmenes y ángulos
de planta situación y perspectiva
es una indagación al interior
distancia de los planos hasta el eje
la poesía es flujo y entropía
lo dices desde tus endecasílabos
cerrados y encerrados en la forma?
esto no es una forma es una caja
en la que cabe todo el universo
la poesía es solo geometría
es caminar hacia un destino incierto
la progresión geométrica al infierno
es igual a la suma de catetos
de este lecho equilátero y vacío
con el volumen cuántico del éter
podrido que enrarece nuestro cuarto
partido por el resto del silencio
más las palabras sucias emitidas
por el peso específico del alba

tus versos son tan torpes como tú              no odias mis versos sino lo que digo
tan faltos de armonía y corazón                      le tienes miedo al fondo de mi canto
de humanidad como tu perra vida             

no puedes competir
porque yo escribo sólo cuando siento                  así te va derecho hacia el fracaso

yo no fracasaré porque mi amor
nada tiene que ver con los demás                              es que el amor es ciego
porque el amor devasta
la compasión por el dolor ajeno
para sentir el tuyo como propio
porque el amor diluye cordilleras
porque atropella ciervos con los ojos 
porque ilumina mundos desde dentro
porque traspasa puertas como el aire
porque corrompe la decrepitud
porque ha forjado gálibos de plata
porque ensimisma peces 
porque construye lágrimas en curva
porque suspira gritos de cobalto
porque hace lapislázuli el silencio
y dota de alma a las macromoléculas
porque hace regresar las manecillas
porque oye caracolas en los mares
porque abre el sueño a la amplitud del día
como el vencejo muere al tocar tierra
y como la galaxia tiende al rojo
porque el amor no busca sino encuentra
porque endereza lenguas y cabellos
porque amartela garras 
porque explosiona barcos encallados
porque ha devuelto al ruiseñor al canto
porque hace insomnes a los que están muertos
porque abanica el cielo con montañas
compacta seda torna los enjambres
y vuelve azul la niebla de las selvas
porque el amor acorta carreteras
porque hace al vate ave de extramuros
porque balbuce ráfagas de nubes
porque es visible dentro de lo negro
porque hace mausoleos de pureza
porque deseca mares suspirando
y es pasajero de las artes mudas
porque levanta casas del papel
porque entrevera las doce regiones
porque ha empezado en tránsito de perros
porque abre mariposas congeladas
porque es bajel de máquina sintiente
porque procura tronos espinosos
porque diluye sépalos nevados
porque ha hecho maravillas execrables
porque ha devuelto la certeza al ciego
porque separa el hueso de la carne
porque separa el hueso de la médula
porque aturulla manos murmurando
porque adormece pájaros en vuelo
porque distingue el agua de la espuma
porque detiene tigres en el salto 
porque ha desintegrado las tinieblas
en el acero azul de la luz dulce
que vuelve soles cántaros de noches

                De Construcción (Pre-Textos, 2005)

Esta es la imagen:
un hombre tropezando como ebrio
mientras camina huyendo
de quien ama

un hombre como un agujero negro
solo en perenne autoaniquilación
un hombre como isótopo de cesio
un hombre que parece arder
como un cometa que surcara el cosmos
y que es –como el cometa– roca y hielo
un hombre como un pólipo maligno
un hombre en crisis como un antiquark 
un mineral a cero grados kelvin

amor 
que de la misma forma que el mercurio                   
se enfría pronto al cesar el fuego
             
dolor 
que de la misma forma que el plutonio
requiere cuando llega al rojo vivo
más de mil años para contraerse

[De Construcción (2005)]

Miro la arena.
Pienso sus espacios
intermedios.
Sé que Heidegger
no pensaría en el ser
de cada grano
ni en la cosa en sí
del desierto,
sino en el entre
de su ser,
en lo que hay
en medio
de los granos
que los convierte
en granos.
Y pienso en la física,
que también estudia
los espacios
entre dos instantes
de tiempo
y vuelvo a mirar 
la arena
y pienso
que quizá en un tiempo
primitivo, anterior
al tiempo,
este desierto 
fue una única roca
blanca, de yeso
compacto, 
a la que alguien
aplicó el cero absoluto,
para descohesionar
sus moléculas. 
Y el resultado 
es este cosmos
de intersticios
disgregados
y sé que me obsesiona
porque hay 
en mí 
la misma
desintegración.

[De Tiempo (2009)]

lo real es un desierto / una aniquilación del inconsciente / porque es un inconsciente alternativo / lo real ya no es real / es un doble interpuesto / una imagen / fantasmática /del reflejo / de un espejo /         lo real es esta arena / vale lo mismo para hacer murallas / que para hacer cristal / no nos queda / siquiera / el resquicio / de lo verosímil / pues no hay confrontación /          el opuesto configura un doble / exacto / la realidad es especular / es aplastante / es espec(tac)ular / es plasta / es plasmática / no se puede escapar de lo real / y no hay resquicio para el Yo / porque su sitio de descanso / el sueño / el inconsciente del cerebro / está colonizado / por la onírica cuadriculada / la planificación magenta / del ansiolítico nocturno / acunado / por la calma total / estanca / de los somníferos


                De Tiempo (Pre-Textos, 2009)

ALMENDRA


Tengo las manos llenas de almendras vacías, la lluvia
ha sido avara estos años. La muerte es larga. Lo he leído
en algún sitio y está en una canción de las peores. Pasa siempre
con la mejor inspiración, pero hablaba de las almendras
vacías. Son estuches, me digo, metafísicos. Decido no emplear
esta palabra, que tanto mal ha hecho a la poesía moderna 
y posmoderna. Son cajas metafísicas. Sostienen mi vacío.
Pienso en mi ataúd como una caja colma de una sola almendra
amarga. Pantócrator por diluir. Ellos dicen que van a cambiar 
las cosas, pero no lo hacen. Llegué al final de Internet
y me cegó la niebla. Una vez amé a una Beatriz, 
me llevó al infierno y al paraíso, al mismo tiempo. 
Las almendras no crecen si no llueve. 
Ellas no dicen que van a cambiar las cosas, 
sólo las cambian. Tuve que dotarme de sistema.
Leí todos los libros a mi alcance, pensaba tirado
en las esquinas de las calles, miraba a mis amigos
y ellos sabían que yo estaba en otra parte, retomando ideas 
para inflarlas a golpes de sequía. No entendemos
qué haces, no entendemos por qué siempre estás pensando 
(aquí muevo el café con lentitud extrema, simulando atención)
no entendemos que siempre estés leyendo 
o escribiendo lo que lees o lo que piensas. No entendemos.
Cómo decirles: veo que las cajas de almendras de la vida 
en las que estáis viviendo están vacías, y queda poco (doy un 
pequeño sorbo). Dentro de nada se acabarán los plazos, 
y lo que hayáis regado es cuanto os quedará en la mente.
Dos personas que van a abrazarse parecen dos a punto de agredirse. 
Me distraen las imágenes. Cómo decirles: sólo pienso y leo 
y adoro mujeres para multiplicar las dudas, sólo intento
llenar de confusión mi cerebro para tener tarea. Si entierras
una granada, te crecerá un arbusto de metralla. ¿Tarea? 
¿Qué tarea? Esa que guardo para llenar las horas y los días y los años,
tarea para hacer durante esos siglos dentro de la almendra, 
todos esos milenios de muerte por delante.

[De Serie (2015)]

Tan cegadoramente desde dentro 
los agujeros negros brillan
pensó Saasbeim
mientras veía unirse sus moléculas
en racimos azules y amarillos
mezclándose con lágrimas de estrellas.
Las luces de la nave y el espacio
en torno se fundieron en diamantes
volátiles cruzando por su pecho.
Sus recuerdos brillaban encarnados
asiéndose a la luz de los sensores,
rozándose con sombras de deseos,
la tarde en su regazo y los cometas,
el espacio estirado, el primer beso,
los cuásares y las tardes de junio,
su nombre contra luz ultravioleta,
el tiempo del revés, las golosinas,
los quarks formando la visión de ella,
la imagen de sus manos enlazadas,
los ramos boreales de galaxias,
el centro de su ser sin los neutrones,
los ojos de su padre y el silencio:
el universo dándose la vuelta.

Los agujeros negros brillan
tan cegadoramente desde dentro 
que puedes ver tu médula espinal
ceñida en el cilindro de las vértebras,
maestro. El mundo al otro lado,
le escribió al anciano,
es como estar sentado
en una habitación de un hospital
viendo tu propio parto con tu madre.

[De Serie (2015)]

GOTTFRIED WILHELM LEIBNIZ TIENE LA INTUICIÓN DEL ADN CELULAR JUNTO A LA ORILLA VIENESA DEL DANUBIO EN UNA TARDE DE OTOÑO DE 1712, PERO LA OLVIDA DE REGRESO A CASA 

Como Pascal dice en su libro que el alma está arrojada
contra el cuerpo, y Cicerón que está presa en él
por sus pecados, he lanzado lejos los Pensées y la Consolatio
para disfrutar de estos segundos de reloj universal 
en la ribera donde la perfección ha decidido hablarnos 
en su lengua hecha de flores, agua en movimiento y ondas
de luz solar sobre mi piel. Miles de pequeñas motas
de polen se mantienen flotando más ligeras que el aire,
haciendo visible lo que respiramos, como los cometas
nos indican los caminos en el espacio celeste
y nos recuerdan que el planeta hace giros elípticos 
alrededor del sol, siguiendo las tres leyes de Kepler.
Pero, de ser esto así, ¿cuál sería el alma
arrojada al cuerpo del mundo? Si la Tierra es un cuerpo, 
¿cuál es la sustancia de su alma y quién su propietario?
Toda realidad debe fundarse en algo ya existente. 
No dejo de dar vueltas, ni aun aquí, donde el verdor florece
y es dulce el sol y cálida la tarde decadente
y acogedoras las orillas de este río interminable, 
a las reales propiedades de las cosas. La menor
de las partículas debe ser considerada como un mundo, lleno
de una infinidad de criaturas diferentes. Mira esas tres chicas,
por ejemplo: tres jóvenes hermanas, sin duda, 
pues se parecen mucho, y aquella señora debe ser el ama
de llaves de su hogar, que las acompaña en el paseo
y que es, en todo, hasta en el hosco gesto y en el luto,
diferente a ellas. Queda claro que ciertas acciones
tienen esencialmente tales o cuales atributos
y las sustancias se rigen por razón natural:
el círculo es el mismo en todos lados, equidistante
por igual del centro cualquier parte de la circunferencia,
y en todos los ríos como en éste la velocidad
del agua en las riberas es menor que en el centro,
que escapa veloz hacia el futuro, hacia el futuro mar
que llevará su caudal en su interior, como ese pájaro 
travieso formará parte del cuerpo que lo escoja 
como alimento. Si observo a esas tres vírgenes,
hay una herencia física que las hace similares,
sonríen a la vez y son felices, y, aunque la anciana
mira a lo lejos con melancolía, en cierta forma
se asemeja a las jóvenes, luego debe haber un código,
una sucesión prefijada de signos que forma a las cuatro,
que las hace mujeres y tener sueños y hambre, las manos 
finas y los ojos claros; si les aprisiona el cuerpo, 
debe existir un código de signos carcelarios
que evitó que nacieran circulares, o arboladas,
o que se tornen agua sus átomos y se unan al curso
del río que desciende. Todos los ríos se asemejan,
luego debe haber un código de río, y otro de palomas,
y así hasta el infinito, y debe haber modelos 
de infinito, porque todos quienes pensamos el sinfín 
pensamos en la misma cosa, aunque su contorno
y propiedades varíen según los distintos sabios;
lo que me lleva a pensar, mientras una de las doncellas
me saluda graciosamente con su mano alzada,
que hay códigos de Dios, pues también es lo divino
algo que todos pensamos en los mismos términos,
como lo uno mayor que cualquier cosa, mayor aún
que la totalidad, lo que supone, sin más, que Dios
no es un invento humano, pues de la misma forma 
que este negro coleóptero no puede imaginar algo
superior a la superficie que lo contenga, 
nosotros no podemos conjeturarnos infinitos
y es lógico pensar que sólo Dios puede haber imaginado
una idea tan grande como Dios, y realizarla. 
No obstante, como sabio autor, que encierra el máximo 
de realidades en el mínimo volumen que puede,
el creador tiene que haber dispuesto una escritura,
un código que no podemos ver, de la misma forma
que este río riega los campos del entorno sin mojarlos
y nuestro corazón irriga cada célula sin empaparnos
la piel; un protocolo rige las criaturas y conforma
su imagen tal como la vemos, pues no es propio
de Dios hacer manualmente cosa por cosa: Él pone
las pautas, la escritura, y la naturaleza va por sí sola
construyendo imágenes, y esta ribera dorada, y esos
ocho fuegos azules que se miran, y ese sol
ya en declive que nos observa a todos, han de venir
de la escritura oculta donde se los describe
y no podemos leer ese código, pero sí sus frutos 
–como no podemos leer las fuerzas de atracción,
aunque las cosas caigan unas sobre otras,
pero sí verlas caer–; la cuestión es dónde está escrito
ese código, y cómo los cuerpos pueden leerlo
y someterse a su patrón y norma sin contradecirlo,
así ningún lechón crece hasta la vaca, 
sino hacia el puerco viejo, y debe hallarse
en las partes infinitesimales, con el fin
de crecer reproduciéndolo, y en todos los códigos
debe estar la muerte escrita como punto final,
pues todas las cosas van hacia la muerte y encuentran
en ella su perfección, del mismo modo que esta tarde
se extingue dulcemente y las cuatro mujeres recogen
ya sus cosas, y se aquietan las turbulentas aguas,
y el Danubio desvela la escritura de la sombra 
que empieza a dirigirlo hacia la noche.


[De Serie (2015)]


8 x 8


Amamos tanto el pasado
porque es lo único nuestro
obtenido sin trabajo.
Lo escrito parece plano
sin la herida de los restos:
sin accidente, las páginas
se vuelven burdas y llanas,
como papel de sismógrafo.

[De Serie (2015)]


ÉPICA DE LOS GASES CONSTRUCTORES

Megaparsecs: unidad de medida estelar equivalente a unos 3.26 millones de años luz. 

¿Por qué hay algo y no, más bien, la nada?
G. W. Leibniz


El universo expande sus dominios. 
Pensemos la galaxia más lejana,
la que habita en el borde más remoto
de la aceleración sin freno.

Concéntrate en la estrella más al límite
de esa galaxia,
la estrella más distante del lugar
en el que comenzó el Big Bang.

Imagínate el borde de esa estrella,
esa aleación de hidrógeno y de helio,
esos pioneros gases nucleares
lanzados contra el muro del vacío,
que forman lo primero
que podrías llamar la realidad.

Hacia delante, nada. Todo es negro.
Megaparsecs de hueco por cubrir. 

El borde de esa estrella
llena de ser lo que antes era nada,
en donde, por no haber, ni había tiempo. 
Interpela con síes
al negror que responde con sus noes.

Arrójate al vacío, crea mundos, 
convierte en ser la nada que te aguarda.
Así debiera ser la poesía, 
así debiera ser
el último poema:
hacia delante, nada: todo en blanco 


[De Serie (2015)]

Vicente Luis Mora (Córdoba, España, 1970) es Doctor en Literatura Española Contemporánea, con premio extraordinario de Doctorado, y Licenciado en Derecho. Ha trabajado como gestor cultural, dirigiendo los Institutos Cervantes de Albuquerque (EEUU) y Marrakech, como profesor universitario y es experto en Propiedad Intelectual y Derechos de Autor. Sus poemarios hasta el momento son Mester de cibervía (Pre-Textos, 2000, Premio Arcipreste de Hita de Poesía), Nova (Pre-Textos, 2003), Construcción (Pre-Textos, 2005), Tiempo (Pre-Textos, 2009) y Serie (Pre-Textos, 2015). Ha publicado también la novela Alba Cromm (Seix Barral, 2010), el libro de relatos Subterráneos (DVD, 2006, premio Andalucía Joven de Narrativa 2005), la novela en marcha Circular 07. Las afueras (Berenice, 2007), y los ensayos El lectoespectador.

Deslizamientos textovisuales entre literatura e imagen (Seix Barral, 2012), Singularidades. Ética y poética de la literatura española actual (Bartleby, 2006), Pangea. Internet, blogs y comunicación en un mundo nuevo (Fundación José Manuel Lara, 2006), La luz nueva. Singularidades de la narrativa española actual (Berenice, 2007); y Pasadizos. Espacios simbólicos entre arte y literatura (Páginas de Espuma, 2008, I Premio Málaga de Ensayo). También ha publicado la colección de aforismos Nanomoralia (La Isla de Siltolá, 2016), la monografía académica La literatura egódica. El sujeto narrativo a través del espejo (Universidad de Valladolid, 2013), y la antología La cuarta persona del plural. Antología de poesía española contemporánea (1978-2015) (Vaso Roto, 2016).

 En breve aparecerá en Iberoamericana Vervuert el ensayo El yo boscoso. Tipologías subjetivas de la poesía española contemporánea entre el espejo y la notredad (1980-2015), que ha recibido el I Premio Internacional de Investigación Literaria “Ángel González”.

 Es el autor de Quimera 322 (2010), inclasificable proyecto sobre la falsificación literaria desde la teoría y la práctica, a través de 22 seudónimos, que apareció como nº 322 de la revista Quimera. Ejerce la crítica en su blog Diario de Lecturas (http://vicenteluismora.blogspot.com), I Premio Revista de Letras al Mejor Blog Nacional de Crítica Literaria.


 

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Ioana Gruia (1978, Bucarest). Es investigadora y profesora de literatura comparada en la Universidad de Granada. Ha publicado los siguientes libros: Otoño sin cuerpo, finalista del premio Federico García Lorca de la Universidad de Granada... ver más

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