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Una "CordoBarcelonesa" poeta y viajera con un pie en la Patagonia.

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Concha García

Biografía

Concha García Nació en la Rambla (Córdoba) en 1956. Ha vivido la mayor parte de su vida en Barcelona. Licenciada en Filología Hispánica.

Ha publicado varios libros de poesía, entre ellos: Otra ley (1987), Por mí no arderán los quicios ni se quemarán las teas (Premio Aula Negra, Universidad de León) 1997, Ya nada es rito (Premio Barcarola, 1988), Pormenor (Libertarias, 1983), Ayer y calles (Premio Jaime Gil de Biedma. Madrid, 1994), Cuántas Llaves (Icaria, 1998), Árboles que ya florecerán (Igitur, 2001), Lo de ella (Icaria, 2003), Acontecimiento (Tusquets, 2008), El día anterior al momento de quererle (Calambur, 2013) y Las proximidades (Calambur, 2016), Ya nada es rito y otros poemas (Obra reunida 1987-2003) reedición. Dilema, 2017).

Autora de la novela Miamor.doc (2001) de los diarios: La lejanía, Cuaderno de Montevideo (2013) y Los antiguos domicilios (2015). Diarios de una poeta española en la Patagonia argentina (en prensa).

Ha publicado diversos artículos en torno a la poesía, Actualmente colabora en el suplemento Aladar del Correo de Andalucía.

Coordinadora del curso online: Miradas en los entresijos. Poesía escrita por mujeres en el S. XX

Gran viajera ha publicado dos antologías de poesía de la Patagonia argentina: Antología de poesía de la Patagonia (2006) y La Frontera Móvil (2015)

Co-directora del documental: Entre dos orillas.Poetas mujeres del Río de la Plata y Patagonia.

Poemas

Poema

Sostiene el suelo un sur

de sábana y de cielo,

hormigueantes tardes

de estar viva.

(El día anterior al momento de quererle)

El comienzo de la sabiduría

Mientras la traba

sea que no acabas

de comprender

lo que has imaginado.

Mientras detenerse

sea una espera a tiempos muertos

o una espera de otros tiempos

que llegaron

y no fueron percibidos,

mientras no llueve

y las casas se vuelcan

y en la pantalla

tantos accidentes

comienzan a afectarte.

Mientras haces cola en el tren

hacia la ciudad donde naciste

y te detienen con una pregunta

acerca del destino.

Las diosas de la antigüedad no afectan la prisa que tiene

Cuánto detestas el vestido transparente

de la poetisa ahora que las manadas

ya no tienen dueño y se escapan

de las aguas todos los crustáceos

y destino es tomar un lápiz

anotar en la roca una serie

de composiciones para que no

desaparezca el recuerdo de lo hermoso.

Y me acuerdo de cuando

lo anotaba, en el cuarto de estar

acababa de hacer el amor, de mis dedos

salían pequeñas corrientes eléctricas

que movilizaban lo innombrable.

Eso fue ayer, atravesando la calle.

(Las proximidades)