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Poesía de estética sutil, en la que se advierte el deseo de rasgar el tiempo

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Jorge Villalobos

Biografía

Jorge Villalobos (Marbella, 1995) estudia Derecho y Study of English Law (Derecho Británico) en la Universidad de Málaga. Ya en 2010 quedó finalista en el concurso para escolares “Generación del 27” con su primer poema, ganando varios premios escolares. En 2013 ganó el II Premio Cero de Poesía Joven de la tertulia Los Lunes del Pimpi, publicando en 2014 su primer libro Mi voz, que te reclama; también, en ese mismo año, se publica en un pliego de la Fundación Rafael Pérez Estrada, un poema inédito de su serie Los Inmortales. En 2015 ganó el Premio de Poesía de la Universidad de Málaga; además, recibió una mención de honor por Pablo García Baena en el “XVI Premio Internacional de Poesía Emilio Prados” con su segundo libro todavía inédito Donde nace el invierno. Aparece en la antología Una nueva melancolía (Ediciones En Huida, 2015). En 2016 quedó finalista en el I Premio Internacional Francisco Aldana, convocado en Nápoles, con su libro La ceniza de tu nombre, así como en diversos premios a nivel nacional; participó en el Festival Internacional de Poesía “Irreconciliables”, apareciendo en dicha antología Irreconciliables 2016 (2016, Ediciones Árbol de Poe). En 2017 ha publicado su tercer libro La ceniza de tu nombre (Valparaíso Ediciones, 2017) y ha ganado el Premio de Poesía UCOpoética, donde aparecerá en la antología de este año junto a los demás premiados; además, aparece también en la antología 25 poemas. 5 poetas malagueños que dirige Fundación Málaga. Desde octubre de 2016 codirige el Micro Abierto de Poesía y Música “La Polivalente”. Ha participado en varios festivales, ferias del libro, así como colaborador de revistas digitales como Pez Magazine, Reverso, Acrox, Obituario, o el MacGuffin 20 aniversario del Festival de cine de Málaga dirigido por el Maf. Aparece en varios estudios, en especial, el de Luis Antonio de Villena en Entreríos. 30 años de vanguardia; en 2018 participará en otro que se publicará en Calcuta sobre la poesía andaluza joven escrita desde los años 80 hasta la actualidad, por José Sarria; también, está pendiente la publicación de su segundo libro Donde nace el invierno en Colecciones Puerta del Mar. Ahora, trabaja en su próximo libro, El desgarro. Como orador, forma parte del club de debate Kairós y ha quedado finalista en varios torneos nacionales y subcampeón en el VI Torneo Nacional TDAM.

Poemas

I

Cualquiera, digo, todos. Cualquiera puede situarse en
algún lugar de este tablero, verse en alguna ciudad,
algún libro, infancia, no volver del cuerpo del amor.
Todos, digo, cualquiera puede ser su peor noticia para
sus seres queridos, y algún día lo será. Todos, digo,
todos seremos el temblor desconsolado, la búsqueda de
algo más entre lo absurdo de esta partida, digo,
cualquiera puede morir sin despedirse, todavía no
tienes por qué despedirte, pero ese cualquiera, ese
digo, pueden ser los que te acompañan y caen en la
levedad de este tablero, con temas aún por resolver. No
me refiero a que ejecutes todos tus movimientos
pendientes. Solo digo, digo, que a veces nunca te
recuperas de este vacío desolador, de este brutal jaque
mate.

EL DESGARRO

X- Habitación Alzheimer

Al otro lado de la puerta vi a mi abuelo morir sin ser mi abuelo.
¿Cómo se puede morir sin lo vivido?
Al otro lado de la puerta veo a mi padre morir sin ser mi padre.  
¿Dónde está mi padre?
Yo no quiero ser esta herencia, no puedo ser esta herencia.
Pero al otro lado de la puerta me estoy esperando.

EL DESGARRO

XII

El piano que mi madre nunca pudo enseñarme a tocar,
su polvo trepa por mi piel como hormigas, me devora
el sonido de su patas diciendo no hiciste nada por
ella, el sonido de un padre insalvable en las teclas del
piano. No me desprendo de este dolor, esta habitación
cerrada. La ropa de nadar sale del armario, deshecha
repta por el suelo, asciende la cama, me inmoviliza,
me venda la boca, no puedo moverme, papá, no me
puedo despedir, se acerca el niño que nunca supo tocar
el piano, revela este rostro comido de hormigas no
hiciste nada por él, todavía me ahogo en este silencio,
en esta piscina. Intento anudar la corbata y veo a mi
abuelo al otro lado indefenso, el traje de mi
graduación empieza a pesar, no sé sobrellevar su
ausencia, me tira con el peso de la silla de ruedas que
él llevaba, que ahora usa mi abuela, que llora al
teléfono porque no quiere morir y no puedo abrazarla,
chirrían las ruedas no estás haciendo nada, que no
llame mi tía para decir si me pensó en su muerte. Oigo
viejas risas, se clavan, astillas de un mueble roto,
carcajadas de mi amigo Pepesteve, alcohol mientras
bromeaba con otra copa, no decirlo a mi padre, oigo
esas viejas risas, su leucemia ¿qué hiciste por él, qué?
Me busco en el espejo para abrir esta habitación
cerrada que soy: romper el espejo con el puño, no
querer verse, seguir negándose. No hice nada, no
podía hacer nada, pero a veces querría haberme
muerto.

EL DESGARRO