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Un ejercicio de realismo con imágenes cautivadoras sobre la identidad, el amor y la muerte

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Josep M. Rodríguez

Biografía

(Súria, 1976). Es autor de los libros de poemas Las deudas del viajero (Dama Ginebra, 1998), Frío (Pre-Textos, 2002), La caja negra (Pre-Textos, 2004), Raíz (Visor, 2008) y Arquitectura yo (Visor, 2012), por los que ha obtenido, entre otros, el “Premio de Poesía Emilio Prados”, el “Premio de Poesía Emilio Alarcos” y el “Premio de Poesía Generación del 27”. Una trayectoria que recoge la antología Ecosistema (Pre-Textos, 2015). Parte de su obra ha sido traducida a más de una decena de idiomas. Ha publicado también el ensayo “Hana” o la flor del cerezo (Pre-Textos, 2007) y las antologías Yo es otro. Autorretratos de la nueva poesía (DVD, 2001) y Alfileres. El haiku en la poesía española última (4 estaciones, 2004). De su labor como traductor destaca Poemas de madurez (colección Cosmopoética, 2004), de Kobayashi Issa. En 2016, la revista Fragmenta dedicó un número monográfico al conjunto de su obra.
Este 2017 ha publicado Sangre seca (ed. Hiperión), Premio de Poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina”.

Para Eloy Sánchez Rosillo, “la sintonía que muestra con la poesía de su momento y con la de todos los tiempos nos lleva a acercarnos a este poeta aún joven sin temor, con la certeza de que estamos ante alguien nuevo con garantía de autenticidad”.
“Arquitectura yo es uno de esos poquísimos libros que llegará a convertirse en seña de identidad de toda una generación poética, del mismo modo, pongamos por caso, que Habitaciones separadas (1994) de García Montero o Los países nocturnos de Carlos Marzal resultan referentes imprescindibles de la etapa lírica anterior” (José Andújar Almansa, revista Ínsula).

Escribe el poeta macedonio Nikola Madzirov: “La poesía de Josep M. Rodríguez duele con su latente luz y corta con su quietud poderosa”.

Poemas

CUADERNO DEL DESIERTO

Fragmentos
I
Llegamos al lugar donde el asfalto
se clavaba en la piel
leonada
del desierto,
igual que un aguijón.
Si una carretera que no ves
no es una carretera,
los instantes que no recuerdas
¿han sido tu vida?

II
Imagina la palma de una mano
que no tuviera líneas,
eso es el desierto:
la belleza
de aquello que nos falta.

IV
Al ver al escorpión, lo comprendí:
no hay dos oscuridades
que nos duelan lo mismo.

YO, O MI IDEA DE YO

Tengo tendencia a generalizar:
por eso escribo bosque
aunque sé que no hay dos árboles iguales,
por eso escribo yo.
Y sin embargo a ratos me construyo.
Y sin embargo a ratos me derribo.
O incluso las dos cosas:
como un niño que nace
en un barco que se hunde.

B+

De cerca es como el mapa de un sitio al que no has ido
pero querrías ir,
porque una aguja marca su destino concreto.
Abro y cierro la mano:
que la sangre circule hasta la bolsa
y allí espere paciente

hasta llegar a ti,

mientras yo me pregunto
a qué parte de mí he renunciado
o si habrá algún recuerdo que ya no fluirá más…
Tengo hermanos de sangre a los que no conozco:
¿sabrán reconocerme si se cruzan conmigo?
¿Y qué sentiré yo
al saber que mi sangre circula por sus venas?
Abro y cierro la mano
mientras pienso si eso no es también la poesía:
tomar sin merecer,
ser en el cuerpo de otro.