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Reflexión sobre la identidad, con un léxico andaluz y un uso de lo popular en sus poemas

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Juan Carlos Reche

Biografía

(Córdoba, 1976) ha publicado tres poemarios: Los nuestros (Pre-Textos, 2016), Carrera del fruto (Pre-Textos, 2006) y El dolor y la velocidad (Renacimiento, 1999). Por su labor de traducción de la poesía italiana recibió en 2013 el Premio Nazionale per la Traduzione del Ministerio italiano de cultura. Dirige el Instituto Cervantes de Roma.

Poemas

EL INFERNILLO DE LOS DOMINGUEROS

Postalilla o bodegón

Venga ya hombre
que están hinchándose a gominolas
mientras se tuesta el pan,
y pegando berriazos y viajes
con el tango
adidas
hasta embarcarlo en algún chaparro,
pino, higuera o almendro
y quedarse otra vez aburridos
y dando por culo.

Cuidadito con el infernillo
de los de al lado
que tiene la mampara colgando
de la bombona azul.
Tomillo, poleo, castañas,
collejas, vinagreras, almendras,
bellotas, piñones, espárragos…
dependiendo de la altura del año.
Los más cucos níscalos y trufas.
Y mejor cerca de un contenedor.
Los viejos se guirran
de los parchosos del turulate,
del layo de las nenacas en Kalenji,
normalmente negras, rosas, violeta
o color mierda gato.
Alguien no da más de sí y revienta:
Es nuestro consuelo,
no pido más que este aire fresco.
Cógete la autovía
y ven a verme un día
después del camino Carbonell.
O las viudas se sinceran a la hora de la siesta:
el mío se murió criticando
la cortinilla de roña de la sandía,

la poca potencia de las neveras.
Pues al mío se lo llevó la calor,
la amiga de Neptuno, que se lleva los viejos al pilón…
Así era el día del Señor en familia. En el campo.

(Inédito)

Mi amor, que no es mi amor, que no me quiere
me la envidian hasta
los que venden jazmines.
Cuando en el Delicias
reímos sólo nosotros solos
y nuestras carcajadas van y abollan
la chapa del puestecillo
de San Juan de Letrán
o se ahogan en la fuente del Alpargate
-según se ponga el viento…-
es lo más nuestro, la envidia de la charpa,
lo que alivia la pena
de no salir de aquí.

(De Los nuestros)

Yo me subí a la paerilla
por ver si te convencía
yo me subí a la paerilla
con un ramito de rosas de campo
yo me subí a la paerilla
y tu gente me perfilaba
yo me subí a la paerilla
me cantaron no rabiaras
yo me subí a la paerilla
sin saber por qué malmetían
así de feliz
me subí yo a la paerilla
a espiarte en casa los del manso.

(De Los nuestros)