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Equilibrio y musicalidad, entre el amor y la poesía.

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Juan Lamillar

Biografía

Juan Lamillar (Sevilla, 1957). Licenciado en Filología Hispánica. Profesor de Instituto.

Ha publicado los siguientes libros de poesía:

Muro contra la muerte (Sevilla, 1982).

Interiores (Sevilla, 1986).

Música oscura (Sevilla, 1989).

El arte de las sombras(Granada, 1991).

El paisaje infinito(Sevilla, 1992).

Los días más largos (Córdoba, 1993).

Las lecciones del tiempo (Valencia, 1997).

El fin de la magia (Sevilla, 2006).

La hora secreta(Sevilla, 2008).

Entretiempo (Sevilla, 2009).

Las formas del regreso (Zaragoza, 2015).

Extraña geografía (Valencia, 2017).

Más Info Autor

En El paisaje infinito (1982-1997) preparó y prologó una selección de su obra poética (Madrid, 1997). Una segunda antología, temática, llerva el título de Las lecciones del tiempo (Granada, 2003). En el 2014 publicó una segunda antología de poemas sobre fotografía con el título de Música de cámara (Jerez de la Frontera).

En el 2015 aparació una tercera antología, Entretiempo.

Está incluido, entre otras, en las siguientes antologías:

La generación de los ochenta,de José Luis García Martín(1988).

Poesía andaluza de hoy, de Elena Barroso (1991).

Fin de siglo, de Luis Antonio de Villena (1992).

Treinta años de poesía española (1965-1995), José Luis Gº Martín (1996).

Poesía española reciente(1980-2000)de Juan Cano Ballesta (2001).

Y habré vivido...Poesía andaluza contemporánea, de Jesús Aguado, José Antonio Mesa Toré y Aurora Luque (2011).

Colaborador habitual de diversas revistas nacionales, ha reunido sus artículos en La otra Abisinia(Sevilla, 1998) y El desorden del canto (2000). Es autor de La luz y el horizonte, una biografía de Joaquín Romero Murube.

En 2017 ha publicado Notas sobre Venecia.

Poemas

TIEMPO ÚNICO

“Nadie pierde otra vida que esta que vive y

no vive otra que la que pierde.”

Marco Aurelio.

Nadie pierde más vida que la que vive,

ninguno gana el tiempo que lo desgasta.

Alguien, tarde o temprano, nos dice “basta”.

Quien colecciona instantes, no los escribe.

Tocamos los minutos, ¿quién lo prohíbe?

Miramos cada hora. Decimos “Hasta

mañana” cada noche, y entro en la vasta

simulación de muerte que el sueño exhibe.

Despierto con la aurora: despierta el mundo,

la realidad se aviene con mi recuerdo:

la sombra que nos llama, el sol altivo,

el amor renovado. Sé que estoy vivo.

Único y mío es el tiempo, en él me hundo,

y no vivo otra vida que la que pierdo.

HIERÁPOLIS

Camino entre las piedras de la muerte

y es la mañana aún y todavía

queda un temblor de luna

sobre el liquen cautivo en los sepulcros.

Cumplo mis años hoy:

¿cuántos me quedan

para habitar cualquiera de estos huecos

con vagas y borradas inscripciones,

para fundirme en una muerte antigua,

en esa soledad, ese vacío

que nombramos con la palabra muerte?

¿Qué importa descansar

lejos de tus ciudades

si ese trazo feroz lo borra todo?

Reposaron aquí los cuerpos de los cónsules,

de mercaderes y de generales,

de muchos que vinieron a esta ciudad

conformes con su ocaso,

para comprar una oquedad de piedra

que ocuparían tan pronto.

Sepulcros que ahora son adorno de avenidas,

aves oscuras bajo los cipreses,

pero aún revestidos

con la fe y la firmeza de la piedra

y el resplandor de lo sagrado.

Quiero bañarme hoy en las piscinas

de rara tierra convertida en nieve

y caminar después como un resucitado

que ha conocido ya la nada

dentro de todas estas tumbas

y las contempla bajo el sol de julio

vueltas a su materia primitiva,

paisaje amargo de este suelo,

y son cincuenta y uno

los pasos que ya he dado

y no sé todavía

si mis huellas señalan el adiós

o el regreso.

LA MAGA DE LO EXTRAÑO

(Diane Arbus)

Mirar a los excéntricos

puede ser una cura para todos los males

que nacen de la sombra de la melancolía.

Personas infrecuentes que creen en lo imposible,

enanos rigurosos y hombres sin cabeza,

esqueletos vivientes, las mujeres barbudas,

funámbulos de circo siempre en gira,

el doctor Heckler alimentando pulgas,

rostros que me intrigaron entre la muchedumbre,

bufones, pitonisas, tragafuegos,

las ilusiones del malabarista,

idiotas que se miran sin cesar en espejos,

el Sabio del Desierto recogiendo botellas,

gigantes y gemelas y nudistas

hundidos en el césped de los parques:

un mundo de aristócratas de la naturaleza

en la morgue barroca de los sueños.

Me llamo Diane Arbus y los miro

con la pureza fría de mis deseos,

con el filtro perverso de la lente,

y en un instante disecciono sus vidas

con el gris escalpelo de mi cámara,

los visto de agresiva ternura,

de lúcida impaciencia ante la muerte.

(De Extraña geografía, 2017)