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Suaves palabras en versos aguerridos.

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Raquel Lanseros

Biografía

Poeta, traductora y antóloga. Ha publicado en España los libros de poesía Leyendas del Promontorio, Diario de un destello, Los ojos de la niebla, Croniria y Las pequeñas espinas son pequeñas. Asimismo, ha publicado ocho libros de poesía en Francia, Estados Unidos, Colombia, Argentina, Italia, México, Portugal y Puerto Rico,respectivamente. Su obra poética ha sido reunida íntegramente en el volumen Esta momentánea eternidad. Poesía (2005-2016), y de modo parcial en las antologías personales La acacia roja, Un sueño dentro de un sueño y A las órdenes del viento. 

Como traductora, destaca su publicación de Poemas de amor, una selección de poemas amorosos de Edgar Allan Poe; Poemas, una selección personal de poemas de Lewis Carroll y Los ojos de Elsa, el libro más reconocido y aclamado de Louis Aragon, traducido por primera vez en español.
Ha sido galardonada con el Premio Unicaja de Poesía, un Accésit del Premio Adonáis, el Premio de Poesía del Tren, el Premio Antonio Machado en Baeza y el Premio de Poesía Jaén.

Doctora en Didáctica de la Lengua y la Literatura, Máster en Comunicación Social y Licenciada en Filología Inglesa, es autora asimismo de publicaciones académicas y de investigación en el ámbito de la poesía y la traducción. Su obra poética ha sido traducida a diversas lenguas e incluida en numerosas antologías y publicaciones literarias de todo el mundo. Junto con Ana Merino, ha publicado Poesía soy yo. Poetas en español del siglo XX, un estudio crítico y antología poética de grandes poetas mujeres del siglo XX de España y América Latina.

Poemas

INVOCACIÓN

Que no crezca jamás en mis entrañas
esa calma aparente llamada escepticismo.
Huya yo del resabio,
del cinismo,
de la imparcialidad de hombros encogidos.
Crea yo siempre en la vida
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.
Engáñenme los cantos de sirenas,
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.
Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.
Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.
Huya yo del realismo encorsetado.
Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.
Por si vinieran tiempos de silencio.

A LAS ÓRDENES DEL VIENTO

Para todos los que sienten que no están al mando

Me habría gustado ser discípula de Ícaro.
Hubiera sido hermoso festejar
las bodas de Calixto y Melibea.
Me habría gustado ser
un hitita ante la reina Nefertari
el joven Werther en Río de Janeiro
la deslumbrante dama sevillana
por la que Don José rechazó a Carmen.
Yo quisiera haber sido el huerto del poeta
con su verde árbol y su pozo blanco
el inspector fiscal
con el que conversara Maiakovski.
Me habría gustado amarte. Te lo juro.
Sólo que muchas veces la voluntad no basta.

BENDITA ALEGRÍA

Te confunden con otras, alegría:
ingenuidad, simpleza,
candidez,
inocencia.
Te subestiman con diminutivos
sucedáneo de la felicidad
eterna hermana pobre de la euforia.
Parecen no acordarse de la helada rutina,
cuando las insistencias se vacían de sangre
y el espanto aprisiona como un despeñadero.
No recojas el guante, te lo ruego,
olvida el desafío que lanza la ignorancia.
No nos dejes perdidos en medio de qué océano,
sin tu luz, alegría,
la de las manos anchas
la que convierte el alma en lugar habitable.
Desatiende el rumor de las trincheras,
la retórica vana de los oportunistas.
Tú eres el destilado de libertad más único,
el orgasmo espontáneo del espíritu.
Bienhallada alegría
la pura de sabor
la complaciente
tú que vives y reinas en el tuétano limpio
ahora y en el albor de toda hora
quédate con nosotros.