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Recorriendo diversos caminos que se asoman a la naturaleza, las calles y el amor.

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Ricardo Lezón

Biografía

RICARDO LEZÓN

Getxo, Vizcaya, 1969

Es el cantante y compositor de la banda McEnroe, con la que ha publicado seis álbumes (desde Mundo Marino a Rugen las flores), casi una década de trayectoria que les ha situado como una de las bandas referentes del indie nacional. Su más reciente trabajo es Lluvia y truenos, junto a The New Raemon. En el campo de la literatura, Ricardo Lezón se estrenó con el poemario Extraña forma de vivir, ilustrado por Estíbaliz Hernández de Miguel, al que sigue Los minúsculos latidos, editado por Bandaàparte en 2017. El 6 de octubre Ricardo Lezón publica su primer disco en solitario: Esperanza.

Poemas

LOS MINÚSCULOS LATIDOS

Dede aquí también inundo los huecos

y persiguen mis ojos los soplos,

también renuncio a lo perdido

y espero,

espero durante días lentos como orugas

a que pases tu mano por el paisaje,

a que remuevas la pintura fresca

y a que esparzas los colores

que todavía quedan.

Desde aquí también puedo tocarlo los labios

con las yemas de los dedos,

acariciar lo perdido

y esperar,

esperar encerrado en los minúsculos latidos

a que me estrangule de nuevo tu aliento,

a que mi caída haga temblar las grietas

y en cicatrices, ese temblor, las convierta.

 

GESTO MÍNIMO

Te he visto

aparecer entre las nubes,

azul y en llamas,

imposible distinguirte

de cualquier cielo de otoño.

Te he visto

derramarte como oro fundido

por encima de las montañas,

cubrir los campos,

iluminarlo todo.

 

Te he visto devolverme la mirada,

envolverme de tomillo,

convertirme en agua lenta

con un gesto mínimo.

 

NOCHE EN NOVIALES

En la cima de esta noche

se ha posado un buitre:

nos mira sin disimulo,

violento sacude sus alas

y se va la calma.

Ya son lagunas nuestras almas,

son aguas bravas,

heridas infectadas,

manadas de miedos,

casa de dudas

y preguntas calladas.

En círculo se mueven las nubes

como lobos alrededor de una hoguera,

cristales tintados tus ojos

con la sangre de una certeza:

ya no son estanques nuestras almas,

que sobre ellas nada descansa,

no hundimos remos en ellas,

no acarician las manos su agua,

ya solo son un nido vacío

frente al que un buitre insomne

sacude violento sus alas.