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Usar la palabra como ilusión y salvación.

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IES Séneca
06/10/2017
12:30
Rosa Romojaro

Biografía

Rosa Romojaro es Catedrática de Universidad de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Profesora Visitante e Investigadora en distintas universidades europeas, y escritora. Entre sus ensayos críticos y teóricos destacamos los libros Lope de Vega y el mito clásico (1998); Funciones del mito clásico en el Siglo de Oro (Garcilaso, Góngora, Lope de Vega, Quevedo) (1998); Lo escrito y lo leído. Ensayos sobre literatura y crítica literaria (2004); Bibliografía de Manuel Altolaguirre (2007); La poesía de Manuel Altolaguirre (Contexto. Claves de su poética. Recepción) (2008); Teoría poética y creatividad (2010); y distintas ediciones sobre autores contemporáneos, entre ellos José Moreno Villa y Manuel Altolaguirre. En su libro Rodear la tarde (2003) recogió una amplia selección de artículos periodísticos publicados en el diario Sur (Málaga). Como narradora ha publicado una novela, Páginas amarillas (1992), y la colección de relatos No me gustan las mujeres que lloran y otros relatos (2007). Entre sus poemarios figuran: Secreta escala (1983); Funambulares mar (1985); Agua de luna (1986); La ciudad fronteriza (1987, 1988), que recibió una Ayuda a la Creación Literaria; Poemas sobre escribir un poema y otro poema,(1999), editado con motivo de la concesión del Premio Manuel Alcántara; Zona de varada (2001), que obtuvo el Premio Ciudad de Salamanca; Poemas de Teresa Hassler (Fragmentos y ceniza) (2006), Premio Jaén de Poesía; Cuando los pájaros (2010), Premio Antonio Machado en Baeza y Premio Andalucía de la Crítica; y Mirar el mundo (2014), antología de su obra poética. En febrero de 2006 recibió en Málaga, la ciudad donde vive desde los años sesenta, el Galardón Día de Andalucía de las Letras (Junta de Andalucía), por su trayectoria profesional, e igualmente, también en la conmemoración del mismo Día, en 2016, el Ayuntamiento de Algeciras, su ciudad natal, le impuso la Insignia de la Ciudad. Forma parte de la Real Academia de Córdoba y de la Real Academia de Antequera, del Seminario de Estudios Interdisciplinarios de la Mujer de la Universidad de Málaga, así como de la Comisión Asesora del Centro Andaluz de las Letras, y de otros colectivos y consejos de entidades culturales y científicas.
Sus poemas están recogidos en diversas antologías nacionales e internacionales, y han sido traducidos a varios idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, chino, árabe…). En 2010 se publicó La città di frontiera (Nápoles, Tullio Pironti) y, próximamente, se publicarán las traducciones al alemán y al francés de Poemas de Teresa Hassler y de Cuando los pájaros, respectivamente.

Poemas

CONTEMPLAR/ SER CONTEMPLADO

Al sur vienen los pájaros.
Ya toman posiciones en las ramas del ficus,
del olmo, del almendro.
Ya planean, rasantes en sus trazos,
el aire conocido. Aún es abril.
Un día blanco y bajo, con bruma entre las nubes.
Los vencejos escriben sus signos en el cielo
como en una cuartilla cruzada de señales.
¿Vencejos japoneses?
¿Kabuki en el cristal?
¿Dibujan el vacío?
El viento los arrastra (ahora,
es un ballet el valle). Sólo el mirlo
reposa su quietud sobre el alero.
Distante. Negro. Enfrente.
Contemplándolo todo. Contemplándome,
en su silencio oscuro,
mientras yo lo contemplo.

De Poemas de Teresa Hassler (Fragmentos y ceniza), 2006

EL BIEN

El bien era el frescor de la brisa en tu cara,
el viento recorriendo las calles de tu pelo,
apartando raíces, tu andar contra su fuerza…

(Al regresar,
la habitación,
un bosque.)

Y era tu bien entrar en el azul
de la tarde de otoño
cuando el aire y el mar igualaban sus tonos
y eras azul con ellos.

(Derramabas azul
cuando volvías:
la habitación,
un lago.)

La luna
-siempre tu bien la luna-,
si roja en esas tardes, parecía en la noche
un volcán que arrojara su lava hasta la orilla.

(Te traías su fuego.
La habitación,
un ascua.)

O, simplemente, era tu bien
estar. Estar ahí, en silencio,
ese silencio tuyo de señales:

ante el tallo reciente
-transparencia licuada de la luz-,
ante la rama oscura que el pájaro quebraba
-su chasquido, un relámpago-,
siguiendo con tu vista el zigzag tornadizo
de las hojas caídas, su música de arena,
la espiral de su danza…

Luego, la habitación
era tu propio cuerpo ingrávido en su aire.
Instante sin memoria.
El centro y el secreto…

(La habitación,
tu bien.)

 

De Cuando los pájaros, 2010

LA CITA

Las palabras esperan: cristal, reflejo, noche,
lámpara duplicada entre las rejas,
caras cerca que miran con mis ojos,
a mí,
que no me veo
si no me miro en algo.

Uno
sólo sabe de sí por los espejos,
por las fotografías, por la sombra
que camina a su lado
y se dibuja en el asfalto,
en la tierra, en la hierba,
en la lumbre del agua.
La sombra de uno.
(Cuando se esté tendido no habrá sombra.)

Las palabras, la única certeza.
Sin ellas no se es. No se está sin su trazo.
Palabra escrita,
para que no se pierda entre las cosas.
Cosa escrita, para que no se pierda
en el recuerdo.

Si escribes la cortina recordarás sus pliegues,
su gravedad, su indolencia sujeta.
Si la rama del campo de legumbres
que aquel hombre te dio, y ahora está ahí,
reseca, amarilla de años,

quedará aquí salvada. La rama, la palabra.
Con sus vainas-cursiva,
con sus pájaros-fruto,
con sus vuelos-secreto.
La rama. La palabra.

(Será
la primera en caer
cuando se esté tendido y no haya sombra.
La rama.

Pero no
la palabra.
No
la palabra.)

De Cuando los pájaros, 2010