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Cosmopeque: Cosquillas, cigarras y hojitas de verdeplata - Biblioteca Central Córdoba 29/11/2020
De 13:00 hasta 14:00h
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Biografía

Alejandra Vanessa (Córdoba, 1981). Es escritora, actriz y licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba. Ha publicado los poemarios Colegio de monjas (mención especial del Premio Andalucía Joven de Poesía 2004; DVD, 2005), Poto y Cabengo (Valparaíso ediciones, 2015) y el libro híbrido El hombre del saco (El Gaviero, 2006), así como los cuadernos Brevas novas (La Bella Varsovia, 2004), La fiesta de pijamas (2005) y Marilyn quiso ser Marisol (Banderines del Zaguán, 2010), que representa mediante un cabaret poético en el que conjuga poesía, música y performance.
Coordinadora de la VII Edición del Programa por el Fomento de la Lectura El Placer de Leer entre adolescentes de la provincia de Sevilla. Imparte talleres de escritura creativa para Cosmopoética, es una de las cofundadoras de la editorial La Bella Varsovia, donde ha ejercido durante diez años la labor de editora y gestora cultural. Desde el año 2010 interpreta espectáculos literarios. Se considera y la consideran una show woman en el escenario, una juglar del siglo XXI.

Los lápices salvajes

Los lápices salvajes
crecen bajo la sombra del cerezo.
Duermen durante años
sobre una almohada de palabras.
En sus sueños de tierra
dibujan lagartijas voladoras.

Los lápices salvajes
crecen en los bosques de las afueras.
Imaginan que un niño
guía cada línea de sus pisadas.
Y sus manos salvajes
dibujan vencejos enamorados.

(Inédito)

postalesdesdeelfilo

Entre los frondosos arbustos,
dos mendigos se entregan al Amor
ajenos al fin de este mundo.

Los sobrevuela, de vuelta a casa,
una bandada de vencejos.

(Inédito)

Haikovid

último abrazo:
en sus manos de látex,
un corazón

(Inédito)

Este vientre inútil…

Este vientre inútil nunca será un hogar,
calostros, mis senos,
consuelo, estos brazos,
nana, el latido de mi corazón.
Estas manos blancas no amasarán bizcochos,
no cortarán el pan en partes iguales,
no curarán rodillas enrojecidas
por los primeros tropezones,
no enredarán sus dedos en un cabello apenado.

Y, con todo, el vientre a veces susurra bajito
no hay nadie aquí, a nadie espero.
Y las manos tiemblan y acarician ajenas.

Las Madres Universales
sólo entienden de vientres húmedos,
sus pechos cargados, sus manos suaves y firmes,
sus brazos, que cargan noches de insomnio.
Pero no escuchan los silencios,
a aquellos vientres que se retuercen,
a las manos que aguardan los años pequeñas,
tímidas bajo la mesa,
volátiles al son de una melodía fingida,
al tiempo que mondarán con fatiga los gajos de las naranjas.

Y, con todo, el vientre susurra bajito
i’m fine, i’m fine.

Y las manos tiemblan y acarician ajenas.

Gimen entonces las nonatas, los nonatos le siguen,
rasgan su piel, patalean,
separan sus tripas con los dedos a medias,
y el vientre les responde con cautela
no seremos vuestra tumba.
Y las manos tiemblan y acarician ajenas.

(Inédito)