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Cosmoversos. Martes 1 - Sala Orive - 01/10/2019 - De 20:00 hasta 21:00h

Biografía

Antonio Luis Ginés (Iznájar, Córdoba, 1967) tiene seis libros de poesía publicados hasta la fecha, entre los que destacan 'Rutas exteriores'  [IX Premio Nacional de Poesía Mariano Roldán] (Ánfora Nova, 1998), 'Animales perdidos' (Plurabelle, 2005), 'Picados suaves sobre el agua' (Bartleby, 2009) y 'Aprendiz' (La Isla de Siltolá, 2013).

Además tiene dos libros de relatos publicados: 'El fantástico hombre bala' (El Páramo, 2010), y 'Teoría de lo imperfecto' (La Isla de Siltolá, 2015). En 2018 publica el libro de ensayo literario 'Seres de un día' (La Isla de Siltolá).

Su obra ha sido recogida en la antología 'Edad presente. Poesía cordobesa del siglo XXI’ (Fundación José Manuel Lara, 2004). Imparte talleres literarios-creativos. Cofundador de la asociación cultural Mucho Cuento. Algunos de sus poemas han sido traducidos al euskera. Insiste en la escritura.

© Foto de José Javier Hernández Aguilar.

PLANTA QUINTA 

 

                                 A Eduardo García, en la memoria.

 

Regreso al hospital.

Soy una visita más.

Un ropaje sin identificación.

Lo que sentía por estos pasillos

otras veces

no difiere mucho de lo de ahora.

Una sensación es un cuadro

cuyo tono no palidece.

Lo de dentro y lo de fuera

se encuentran de nuevo. En ese cruce

reconocemos cada claraboya

y cada hueco del ascensor.

Regreso a pasillos cuyo olor

me sé de memoria,

y despido al amigo para siempre

apretando sus manos, mirándole

a los ojos por ver el océano

que esconde detrás, la nueva vida

que le espera.

 

FOTO DE GRUPO EN EL CÍRCULO, 1975

 

A Antonio Cantero Amado

 

Te envío la foto.

Nada sabías de ella.

Todos están sonrientes, felices,

bromeando; aún son jóvenes

y no saben lo que les espera.

Sé que te estás recreando en la imagen.

La mayoría están ya muertos.

Ambos miramos al mismo punto.

Nuestros padres están sentados juntos,

al fondo, sonríen.

Para nosotros son los únicos que resplandecen,

aunque ninguno de los dos respire,

aunque esa pequeña mentira nos consuele

un segundo. Insisto hasta que llega

tu respuesta a la foto: Maravillosa.

Y el resto de palabras se acallan,

y no hay más adjetivos ni verbos,

sino ese instante congelado,

con los nuestros felices, ajenos

al tiempo, mostrándonos

lo que puede sanar una sonrisa.