Usted está aquí

Back to top

CAR
LOS
PAR
DO

DIYLab - Casa Góngora - 28/09/2019 - De 09:00 hasta 19:00h

Biografía

Carlos Pardo (Madrid, 1975) es autor de los libros de poemas ‘El invernadero’ (Hiperión, 1995), ‘Desvelo sin paisaje’ (Pre-Textos, 2002) y ‘Echado a perder’ (Visor, 2007), por los que fue finalista del premio Hiperión y ganador de los premios Emilio Prados y Generación del 27, respectivamente.

Su último libro de poemas es ‘Los allanadores’ (Pre-Textos, 2015), Premio Ojo Crítico de Poesía 2016. Su poesía completa fue publicada en Uruguay con el título ‘Hacer pie. Poemas reunidos 1993-2010’ (HUM, 2011) y en México ha aparecido la antología de su poesía ‘El animal ha llegado a una edad’ (Conaculta, 2014).

Ha sido incluido en numerosas antologías de poesía española actual. Asimismo, es autor de las novelas ‘Vida de Pablo’ (Periférica, 2011) y ‘El viaje a pie de Johann Sebastian’ (Periférica, 2014). Codirigió el Festival de Poesía Cosmopoética entre 2004 y 2011, Premio Nacional de Fomento de la Lectura en 2009. Ha realizado ediciones de la obra de Ángel González, Tomas Tranströmer y Victoria Ocampo. Actualmente ejerce la crítica literaria en Babelia, suplemento cultural de El País.

ANTROPOLOGÍA

 

Cambian los mitos pero ésta

sigue siendo la tierra

donde florece el limonero,

a pesar de que nadie lo encuentre significativo

 

porque también florece el cardo

sin vigilancia

excepto del pincel que lo reduce a un plano.

 

Pero ésta es aún

la morada del mito.

 

O cielo abierto tóxico

y no morada.

 

Una orilla del mundo conocido

donde florecen indiferenciados

el cardo, el limonero.

 

YA HAY MOSCAS EN EL PÉRMICO

 

La tierra

tiene una edad aproximada

de cuatro mil quinientos millones de años.

 

La vida en la tierra

comenzó hace tres mil o cuatro mil

millones de años,

dependiendo de qué consideremos vida.

 

Los homínidos tienen una antigüedad

de cuatro a siete millones de años,

según qué definamos como homínido bípedo;

los Homo, tan sólo

dos millones y medio.

 

El primer Homo sapiens,

eso que somos, aparece

doscientos mil años atrás.

 

Hasta el diez mil antes de Cristo

baila, se aburre y hay quien aventura

que para entonces ya ha inventado

la religión. El Homo vive

feliz cazando al fresco.

 

La cosa se acelera un poco antes del

cuarto milenio antes de Cristo:

la escritura, la rueda, las ciudades,

el comercio, la guerra y la decoración

de templos.

 

Es decir,

ciento noventa mil de nomadismo

recolector, caza abundante y frío

glacial, sin escasez y sin malaria

(sin la enfermedades de vivir apiñado),

 

y apenas

seis mil (o siete mil) años de Historia,

de convivir con la basura,

el ahorro y los recuerdos.

 

Mientras el hombre caza, la mujer

descubre la fermentación,

inventa la cerveza y, de paso, la química,

los telares y las manufacturas;

 

y el dibujo rupestre,

donde cada animal es único.

 

Ciento noventa mil años

sin dobles sentidos,

con una confianza literal

en el símbolo

que a veces

 

pone en riesgo la vida:

 

por ejemplo si nos alimentamos

de la hermosura de una flor azul.

 

Ciento noventa mil años sin arte

ni comedia romántica

ni verdadera poesía.

 

Sólo seis mil años de Historia.

 

Seis millones: un mono

baja del árbol con andares

desordenados. Dos millones:

un rostro familiar.

 

Ya hay moscas en el Pérmico.

 

Es imposible no sentir predilección

por los años vacíos.