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Cosmopeque: ¡Ven a jugar con las palabras! - Biblioteca Central Córdoba 28/11/2020
De 13:00 hasta 14:00h
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HASTA COMPLETAR AFORO

Biografía

Carmen Gil tiene ciento treinta libros publicados, además de numerosas adaptaciones y colaboraciones en textos escolares. Su obra ha sido traducida a más de quince idiomas. Ha obtenido varios premios, nacionales e internacionales, tres medallas de oro entre ellos. Realiza
encuentros con lectores, con cuentos, canciones, juegos y… hasta algo de magia. En un intento de convencer por encantamiento, da cursos de poesía infantil y charlas de animación a la lectura. 

El sapo verde

Ese sapo verde
se esconde y se pierde;
así no lo besa
ninguna princesa.

Porque con un beso
él se hará princeso
o príncipe guapo;
¡y quiere ser sapo!

No quiere reinado,
ni trono dorado,
ni enorme castillo,
ni manto amarillo.

Tampoco lacayos
ni tres mil vasallos.
Quiere ver la luna
desde la laguna.

Una madrugada
lo encantó alguna hada;

y así se ha quedado:
sapo y encantado.

Disfruta de todo:
se mete en el lodo
saltándose, solo,
todo el protocolo.

Y le importa un pito
si no está bonito
cazar un insecto;
¡que nadie es perfecto!

¿Su regio dosel?
No se acuerda de él.
¿Su sábana roja?
Prefiere una hoja.

¿Su yelmo y su escudo?
Le gusta ir desnudo.
¿La princesa Eliana?
Él ama a una rana.

A una rana verde

que salta y se pierde
y mira la luna
desde la laguna.

El desordenador

Anda el ordenador
subido de color
y algo desordenado
desde el martes pasado.

Navega en un mensaje
sin pasaje ni viaje.
Vaga etéreo y errático
por el mar informático.

Una computadora
cubana lo enamora,
atravesando el charco
sin avión y sin barco.

Lo conquista despacio
por el ciberespacio.
Al cabo le da coba,

entre arrobo y arroba..

Con un abracadabra,
de palabra en palabra,
lo vuelve del revés:
la cabeza en los pies.

Padece hipertensión,
se le mueve el ratón,
se le abre una carpeta,
se vuelve majareta...

Archiva corazones
por todos los rincones.
Imprime sólo flores
de todos los colores.

Y vive enamorado,
día y noche colgado
del hilo telefónico,
en su cielo electrónico.
Autora: Carmen Gil

Ser hada madrina

Dicen que es duro trabajo
el de ser hada madrina:
va siempre de arriba abajo,
de China a la Conchinchina.

¿Qué hay que ayudar a un pingüino
a que aprenda a nadar solo?
Pues...volando al quinto pino.
al hielo helado del Polo.

El hada se abriga mucho,
pero allí hace tanto frío
que le tiembla el cucurucho
y al encantar se hace un lío.

Si anda triste y medio muerto
un camello por amor,
hay que viajar al desierto
y pasar mucho calor.

Con más de cincuenta grados,
ninguna sombra a la vista

y arena por todos lados,
no hay un hada que resista.

Si un topo precisa auxilio
es cuando al hada le agobia
trabajar a domicilio,
porque tiene claustrofobia.

A tres metros bajo tierra
al hadita bonachona
su trabajo le da guerra:
¡la magia no le funciona!

Con un horario horroroso
y más de un inconveniente,
¿hay oficio más hermoso
que hacer feliz a la gente?

Con la sonrisa puesta

Sal armado de alegría,
lleva la sonrisa puesta,
pinta de color el día
y viste el mundo de fiesta.

Sonrisa alada que vuela.
En un chispeante encuentro,
hasta el corazón se cuela
y hace cosquillas por dentro.

Puede lograr cualquier cosa.
Encanta en solo un segundo.
Es un arma poderosa,
capaz de cambiar el mundo.

Tu sonrisa es subversiva,
porque pone, en un momento,
la vida patas arriba
y despeina el pensamiento.

Al despegar de tu boca,
llega al último rincón.
Ilumina lo que toca
con luz de revolución.

Tu sonrisa se contagia,
llena de fuerza invisible.
Y convierte, con su magia,

en posible lo imposible.