Usted está aquí

Back to top
Miriam
Reyes

Actividad Cosmopoética

Taller de Creación poética 'En la búsqueda' -online- - Online De 15/11/2021 hasta 13/12/2021
00:00h

Biografía

Miriam Reyes nació en Ourense y a los ocho años emigró a Caracas, donde residió hasta los veintiuno. Ha publicado los libros de poesía: Espejo negro (2001), Bella durmiente (Finalista del XIX Premio de Poesía Hiperión, 2004), Desalojos (2008), Yo, interior, cuerpo (2013), Haz lo que te digo (2015), Prensado en frío (2016) y Sardiña (2018). Ha sido finalista del Premio Tívoli Europa y becaria de la Residencia de Estudiantes de Madrid. Su obra ha sido recogida en antologías nacionales e internacionales como Feroces (DVD, 1998), 25 poetas españoles jóvenes (Hiperión, 2003), El poder del cuerpo (Castalia, 2009), (Tras)lúcidas (Bartleby, 2016), Fugitivos. Antología de la poesía española contemporánea (FCE, 2016), Sombras di-versas. Diecisiete poetas españolas actuales (Vaso roto, 2017), Centros de gravedad. Poesía española en el S.XXI (Pre-textos, 2018) y Ten Contemporary Spanish Women Poets (Shearsman Books, 2020) entre otras; y ha sido traducida a más de media docena de lenguas. 

Con el sello Marisma coeditó trece títulos de poesía entre los años 2018 y 2020. Como traductora ha traducido poesía del gallego, catalán y portugués al castellano. Desde el año 2001 experimenta con la escritura audiovisual y el recital multimedia. En 2011 comenzó el proyecto de e-poetry Prensado en frío y desde 2016 mantiene la página de escritura colectiva www.prensandonosenfrio.com.

Poema

No soy dueña de nada

Mucho menos podría serlo de alguien

No deberías temer

cuando estrangulo tu sexo

no pienso darte hijos ni anillos ni promesas.

 

Toda la tierra que tengo la llevo en los zapatos.

Mi casa es este cuerpo que parece una mujer

No necesito más paredes  y adentro tengo

Mucho espacio:

ese desierto negro que tanto te asusta.

De Bella durmiente (Ediciones  Hiperión, 2004)

 

Te tengo todo marcado 

como un yacimiento arqueológico.

No es extraer los restos de ti lo que persigo

-ruinas de una ciudad tallada en la arenisca-

lo que quiero es penetrarte

taladrar la piedra de tu cuerpo

y este sexo cóncavo de mujer

se vuelve inútil para mi deseo.

 

Cavo en tu ombligo

para entrar por el flujo de tu sangre.

Vacío mi espíritu como aire en tu boca

y te observo respirarme.

Ya sé que no necesito de piel para tocarte

no es eso

lo que yo quiero es hacerme

una cueva en tu cuerpo.

 

Flexiono tus rodillas bajo mis axilas

como los brazos de un taladro.

Las aceras que rompo

son las de tu calle.

 

Con mis pestañas barro

el polvo que levanto de tu frente

y no me detengo hasta que soy tú

y tu sexo es el mío hasta que soy yo

quien está dentro.

(De Haz lo que te digo, 2015)

 

Este puede ser un buen lugar para esconder

la vida que nunca tendremos

No llegaremos más lejos ni más cerca

aquí

donde yo tengo el control de lo que sucede

y no cabe la decepción.

Un espacio que puede expandirse o plegarse

como una tela elástica o el universo

que puede ser por igual hatillo o vestido

Como la diferencia entre la palma de tu mano abierta y un puño.

 

-Cuando te miro se me enredan las hebras en los tobillos-.

 

Puedo levantarme y cerrar esa puerta

o quedarme donde estoy y pedirte que la cierres.

 

De Haz lo que te digo  (Bartleby  Editores, 2015)

 

Cómo avanzar a la par que el paisaje. 

Ayudaba la humedad a llevar la aridez de dentro

yo no la veía pero había ahora no hay ayuda externa.

La aridez se extiende y esconde lo que hay debajo:

este lugar y yo este momento y yo

somos una misma superficie.

 

Sigo diciendo yo pero sé que ahora significa arena y se asienta

sobre los libros los muebles las baldosas

cubriendo la apariencia familiar que solían tener los objetos

y su compañía.

 

El escenario es así:

cerrada la puerta por dentro

la calle un ejercicio imposible

apenas un rectángulo en cada habitación

algo que está ante mí y de lo que no puedo formar parte

como la vida de los demás o lo que fui.

No lo llamaría ventana.

 

Nada entra ni sale de aquí.

Aquí era yo

atravesando ciudades y desiertos

sin encontrar nada que pudiera llamar mi lugar o mi atención

o concordar con la realidad al menos en tiempo.

Tiempo de qué

cuando no toca sembrar ni toca recoger

tiempo de nada.

 

Mientras el paisaje no hace excepciones

el paisaje el paisaje que no se detiene.

 (De Haz lo que te digo, 2015)