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Pablo
García Casado

Actividad Cosmopoética

Inauguración - Teatro Góngora 12/11/2021
20:00h

Biografía

Nacido en Córdoba en 1972, ha publicado los libros Las afueras (DVD Ediciones, Barcelona, 1997); El mapa de América (DVD Ediciones, Barcelona, 2001); Dinero (DVD Ediciones, Barcelona, 2007); Fuera de Campo (Visor, Madrid, 2013); García (Visor, Madrid, 2015); y La cámara te quiere (Visor, 2019). Su obra aparece recogida en diversas antologías de poesía en español como Feroces: muestra de las actitudes radicales, marginales y heterodoxas en la última poesía española (sel. Isla Correyero; Barcelona, DVD, 1998); La generación del 99: antología crítica de la joven poesía española (ed. José Luis García Martín; Oviedo, Nobel, 1999); La inteligencia y el hacha: Un panorama de la Generación poética de 2000 (ed. Luis Antonio de Villena, Madrid, Visor, 2010); El canon abierto. Última poesía en español (1970-1985) (Ed. Remedios Sánchez García y Anthony L. Geist, Visor, Madrid, 2015); La cuarta persona del plural: Antología de poesía española contemporánea (Ed. Vicente Luis Mora, Vaso Roto, Madrid, 2016) y 'Fugitivos. Antología de la poesía española contemporánea' (Ed. Jesús Aguado, FCE, Madrid, 2016). Su obra ha sido traducida, entre otras, al portugués, el inglés, el polaco, el rumano y el euskera en diversas publicaciones. Licenciado en Derecho por la Universidad de Córdoba y Doctor en Patrimonio por esta universidad, actualmente ejerce su actividad profesional en la Filmoteca de Andalucía.

Poema

FORD

como un oso que despierta del letargo

nuestro ford va derritiendo la nieve del parabrisas 

pongo las maletas en el asiento trasero repaso el mapa de carreteras

ahora llegas tú medio dormida

sin pintar sin arreglar rota por la noche pasada

una noche de preguntas de miedo de ropa que entra 

y sale de los armarios una noche de nevera desconectada  

pero hoy es distinto y te sientas a mi lado como antes cuando viajábamos sin prisa

a través de bosques y maizales en esas noches

de faros encendidos en busca del océano

el ford asciende lento por la colina

quiero viajar al sur al sur de todos los proyectos

SUMMERTIME 

Fueron mis últimas vacaciones. Me habían encargado en exclusiva las ventas en la zona de Levante. Yo acudía a las citas con los clientes y tú me esperabas en el coche. Éramos un equipo. Encendías la radio, te ponías mis gafas y mi gorra de Ferrari y movías el volante. Guardo cada minuto que pasamos juntos: el deseo de volver al hotel, de ponerme la nariz de payaso y buscar tu sonrisa. 

Mamá necesitaba un descanso para rehacer su vida. Había conocido a un médico en el hospital y ensayaba cómo contarte que tenías un nuevo papá, una casa grande y bonita y unas hermanas nuevas. Tenemos que acabar con esta farsa, decía, tenemos que pensar en nuestra hija. Mamá te quiere mucho y Antonio es una buena persona. En cuanto a mí, quiero que sepas que fuiste el único amor de mi vida. Y que he vivido estos años sólo con la ilusión de volver otra vez a ese hotel, encontrarte dormida y acariciar tu pelo.

SUPERVIVENCIA 

Devora en silencio las sobras del día anterior. Patatas frías que no comió el niño, pan, un poco de agua, es suficiente. No has vendido nada, ¿verdad? El eco de las palabras rebota en los electrodomésticos. Hace años habría temblado de pánico sólo con escuchar esas palabras, pero el tiempo cubre las cosas de una espesa capa de normalidad. 

PESADILLA

Tengo una pesadilla que se repite. No todos los días, pero sí a menudo. Veo a mis hijos descalzos en una ciudad futura, de seres crueles y biónicos, y charcos de sangre y cristales rotos que ellos pisan con sus pies blancos y delicados. Miro sus ojos tristes, su gesto mudo bajo el cielo naranja. Y yo estoy fuera, en otra pantalla, haciendo aspavientos desde el mundo de los vivos. Este sueño se repite a menudo, no todos los días, pero sí a menudo. Y entonces despierto, y enciendo la luz, y respiro. Porque ellos están aquí, en sus camas, durmiendo, seguros de estar protegidos por algo más grande y poderoso. Dicen que todos los padres tienen sueños como este. Es el precio de plantar la semilla, algo que es tuyo pero no te pertenece. Eso dice mi madre. Sueños extraños que día a día se vuelven reales y precisos. Porque el mundo avanza hacia un futuro pavoroso en el que ves salir a tus hijos descalzos por calles de sangre y cristales rotos y seres crueles y biónicos. Y no puedes hacer nada porque estás atrapado en otra dimensión.

REALITY

En realidad, no ocurre así. No te abordan dos desconocidos, no sonríes, no quieres hacer un castin para una película. Ni por doscientos euros, ni por trescientos. No quieres subir a ese coche. No quieres hacer el castin, ya sabes para qué es el castin. Pero estás en Gran Vía, y sonríes, y subes a ese coche, sí, por qué no. Y haces el castin. Y sabes qué vas a decir, que has estado con algunos chicos. Con chicas sólo una vez, en una fiesta, con Juani, mi mejor amiga. Que tenías un novio, que lo habéis dejado porque era un poco celoso. No tienes fantasías, bueno sí, las tienes, todo el mundo las tiene. Que te abracen bajo la lluvia. Pero dices trío, gangbang, hacerlo con un negro. Hablas de ello a la cámara, dices que te gustaría con un negro. Y aparece Leroy, con gafas de sol y camisa hawaiana. 

 

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