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Xavier
Guillén

Actividad Cosmopoética

Cosmoversos (I) - Sala Orive 16/11/2021
19:00h
Entradas:

Entrada libre hasta completar aforo

Biografía

Xavier Guillén (El Masnou, 1981) ha publicado los libros de poemas Mar negro (Renacimiento, 2016), por el que obtuvo el Premio de Poesía Andalucía Joven y Amo de casa (Pre-Textos, 2021). Vive en Córdoba.

Poema

DÍA SENCILLO

Amanece un día precioso pero frío 

para salir tan temprano. 

Menos mal que ayer taparon

los geranios y el tomillo del alféizar 

con plásticos y pinzas. Campa el hielo. 

 

El matrimonio alarga el desayuno.

Tuestan pan, hierven leche.

Saborean. Reconocen sus gestos. 

Untar la miel, apoyar el cuchillo 

tras chuparlo con celo, en el plato.

Compases muy antiguos.

Hechizos invisibles y modestos.

 

Tienen planes hoy. Estar callados.

No echar de menos. 

Mirar por la ventana. 

Reinar antiguamente.

Al final, el amor llama a la puerta,

pero por dentro.

(De Amo de casa, 2021)

 

OFICIO

Mi abuelo estuvo

toda su vida

tachonando suelas. 

Aprendió el oficio 

de su padre; éste, de su padre;

aquél, también de su padre. Y así 

desde que los humanos 

nos protegemos

la planta de los pies al amarrar 

un pedazo de cuero 

y una cuerda.

 

Su taller olía a betún y cola.

Era el templo del martillo, 

un lugar de reparación

donde colgaban herramientas

gastadas, botas que nadie 

había recogido 

y que estaban allí,

acompañando a mi abuelo, 

listas para andar, 

volver a casa.

 

No quiero idealizar 

al artesano. 

Semana tras semana 

en su tabuco, 

oliéndole los pies a los vecinos.

Cumplía una labor:

reanimar lo maltrecho,

dar jornadas, 

embellecer paseos.

 

¿Puede ser la poesía  

nostalgia de oficio?

En mi errar he buscado

la zapatería de mi abuelo. 

 

Tras el dosel, 

aligera tacones

con la escofina,

zurce una cúpula, remacha

asomando la lengua.

 

No existe nada más.

No podía haberlo.

 

Hasta que escucha

la cortina de cuentas,

su campana de aviso.

 

¿Cómo andas así por la calle?

¡Eres el nieto del zapatero!

Ven aquí, hijo, trae que te ate 

esos cordones

y te enseñe para qué 

se hicieron tus manos.

 

(De Amo de casa, 2021)

 

 

GEMELAS

Todos los viernes

mi madre compra flores 

para su hermana. 

 

Que mi tía y mi madre 

fueran gemelas 

era cosa de magia.

 

Me quedaba embobado 

ante las imágenes.

Parecían idénticas 

salvo que mi madre 

llevaba gafas 

y se las quitaba

cuando querían confundir 

a los mayores. 

 

Recuerdo esas historias. Más tarde,

aprendí que se gestaron juntas,

que compartieron

placenta y confusión

hasta ser alumbradas.

Mi madre, la primera: 

llegó de nalgas. 

Mi tía venía de cabeza.

Nacieron mirándose 

a los ojos.

 

He acompañado a mi madre

a poner flores frescas

en la tumba de su hermana.

Mientras limpiaba 

el cristal del nicho 

he visto el rostro de mi madre,

a contraluz, 

sin las gafas puestas.

 

Me ha mirado muy seria 

y me ha dicho:

a mi me echáis al fuego, 

que ya me dio patadas

en el vientre de la abuela.

 

(De Amo de casa, 2021)

 

EL APILADOR APILADO

Llegamos a la sombra 

del castaño.

Finales de septiembre, 

sol maduro.

Los helechos azules decoraban 

cultivos que acababan en graneros.

Por todo el campo salpicaduras

de amapolas, hinojo

dulce,

kilómetros de alambre 

para empacar heno.

 

Una cuadrilla apilaba corcho

bajo los estorninos; 

otra giraba ruedas de alfalfa 

por laderas leves; 

como escarabajos amarillos 

dos tractores 

empujaban estiércol.

 

En tus rodillas dejé 

un ramillete

atado con un tallo.

Una silvestre, efímera, invisible 

muestra de amor.

 

Mi piel acariciabas

con frutos del castaño. 

La mirada perdida

en un fardo de nubes.

 

Somos dos radicales

del cobijo y el acopio, pero

no sé qué amontonar. 

¿Qué sería útil?

Lo que me pidieras.

 

Tengo ganas de hacer una pila 

para nuestro futuro.

Almacenar. Inventariar. Sedimentar.

 

Y a la vez no me creo.

Si agotarnos pudiese

aquí y ahora,

tragarnos como traga 

trigales el horizonte, 

lo haría. Te juro que lo haría. 

Después no importa. 

Tengo ganas.

 

Puede que sea lo mío.

Juntar mi voz, llenar el silo

 

hasta que llegue la carestía,

una hambruna, 

normalmente de ánimo 

o confusión de amor,

y las palabras vuelen

hacia el techo.

 

(De Amo de casa, 2021)

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