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Bárbara Butragueño

Madrid, 1985

Biografía

Bárbara Butragueño (Madrid, 1985) es abogada e ilustradora. Con su primer poemario, Naufragios diminutos, quedó finalista del Premio Adonáis a los diecinueve años de edad. Con su segundo poemario, No sabes nada del viento, quedó finalista del Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande (2008) y del Certamen Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos (2008, 2010). Después escribiría La luz que dice (plaquette)Incendiario, publicado por la Editorial Polibea en 2013 y finalista del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2014, y Casa útero, publicado en 2016 por la editorial Calambur (finalista del III Premio de Poesía Joven RNE, del XXIV Premio de Poesía Cáceres Patrimonio de la Humanidad y del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2017). Ha aparecido en diversas revistas españolas, iberoamericanas y estadounidenses (Qué leer, Playground, Caanibal, OcultaLit, Revista Áurea, El Alambique, Nayagua, Youkali, Puro Cuento, Hueso Loco), periódicos nacionales (El País, El Mundo, ABC, 20 minutos, El Periódico de Cataluña) y colaborado en varias antologías, entre ellas: Antología de Poesía Capital (SIAL, 2009), El Tejedor en Madrid (La Única Puerta a la Izquierda, 2010), Antología de Poesía Hispanoamericana, Madrid: Una ciudad, muchas voces (Eventos Media Mass Editores, 2010), Blanco Nuclear (SIAL, 2011), Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011), Leve es la parte de la vida que como
dioses rescatan los poetas
. Poemas para Luis Cernuda (Ediciones de La Revista Áurea,2013), En legítima defensa. Poemas en tiempos de crisis (Bartleby editores, 2014).Su actividad poética la compagina con la pintura. Desde los diecisiete años ha realizado exhibiciones de graffiti y street art en diferentes ciudades de España y Francia y ha pintado en eventos como Muros Tabacalera o Mulafest. En 2015 ganó el primer premio en el certamen de arte urbano Pinta Malasaña. También ha colaborado con medios como Wooster Collective y BLANK MGZ. Sus dibujos han aparecido en revistas especializadas (Puro Cuento, EHDEP, Incendios) y ha realizado portadas e ilustraciones para libros de varias editoriales (Bartleby Editores, Baile del Sol, Ediciones Amargord).

Del autor

Suponer que no importa
que aún me queda aliento para cincuenta muertes
que mi cuerpo podrá engendrar hijos como rocas
y aprender de nuevo ese lenguaje
de las cosas importantes
que sólo se puede hablar con aspavientos
suponer al fin y al cabo
que hay un sentido exacto para todo
una caída grave en cada objeto
y que podré tenderme en él
a contemplar el mundo
y así
volver a hacer hogar de la palabra
enraizando el vientre en el sentido
más preciso de las cosas
y tener cinco hijos
que me llamen madre
y que se abran a la vida
y a su orquesta inaudible
con tenacidad de insecto
y decirles
la noche resopla en mis costillas como un búfalo
decirles la culpa es el arma oxidada de los débiles
decirles al fin con el cuerpo replegado en el lenguaje
como elipse de lombriz en tierra húmeda
decirles que vivir no es suficiente
que hay un grado en el ardor un estallido
al que nunca se llega despertando
y que sólo muriendo
fieramente cada día
y dejando al temblor
calar el hueso
se puede dar
a la vida
hondura
de venas desplegadas
y hacer de su fulgor
justicia.

Debe usted saberlo
yo nací lejos del umbral
desconozco así su gesto
el canto sereno
con el que otros hablan
las grandes palabras
que a una se le ahuecan
como pájaros mojados
en la boca
durante años he visto hombres
que manejaban con premura el diccionario
y conocían el sentido exacto
de la palabra culpa
y les bastaba
pero a mí que el vocablo se me enquista
y me cava el pecho como un descendimiento
todo me resulta un vagar empedernido
por el líquido articular del dígase amor propio
dígase egoísmo
dígase umbral eterno entre las cosas.
Yo sólo busco callar el bisbiseo
alcanzar la paz de lo rotundo
hacer callar
al maldito perro
de la indefinición.
Y todo porque
tener un cuerpo limpio
requiere hacer hogar de la virtud
y no morar la periferia
y de ahí este
quemar con pavor los diccionarios
y exigir conocer no ya el sentido:
el intervalo la linde
la fina línea que separa
pongamos el amor del egoísmo
y su oscura simetría.
Mi congoja no es más que una forma cauta de certeza.