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Ben Clark

Ibiza, 1984

Biografía

Ben Clark (Ibiza, 1984) es poeta y traductor. Es autor de los poemarios Los hijos de los hijos de la ira (XXI Premio de Poesía Hiperión. Hiperión, 2006. Delirio, 2017); Cabotaje (Delirio, 2008); Memoría (Huacanamo, 2009); Basura (Delirio, 2011); La mezcla confusa (VII Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande. UP José Hierro, 2011); Mantener la cadena de frío (escrito con Andrés Catalán, IV Premio de Poesía Joven RNE. Pre-Textos, 2012); La Fiera (Sloper, 2014), por el que obtuvo el Premio Ciutat de Palma Joan Alcover y el Premio El Ojo Crítico de RNE de Poesía 2014, Los últimos perros de Shackleton (Sloper, 2016) y La policía celeste (Visor, 2018), por el que obtuvo el XXX Premio Loewe de Poesía.
Ha sido becario de creación literaria en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores (2004-2005); en The Hawthornden Castle International Retreat for Writers,(Escocia); en The Château de Lavigny International Writers’ Residence (Suiza) y en la
Fundación Valparaíso de Mojácar.
Como traductor de poesía ha publicado los Poemas de amor de Anne Sexton (2009), la Poesía Completa de Edward Thomas (2012) y, junto a Borja Aguiló, la antología Tengo una cita con la Muerte (Poetas Muertos en la Gran Guerra) (2011), todas ellas en Ediciones Linteo. Además, junto al poeta Andrés Catalán, tradujo para Editorial Delirio el poemario En otro momento (2013), del premio Pulitzer Stephen Dunn. Otras labores de traducción incluyen los libres de cuentos Diez de diciembre y Pastoralia del narrador estadounidense George Saunders. Actualmente vive en Málaga.

Del autor

SI LLEGA EL FIN DEL MUNDO
(21. 12. 12)

Si llega el Fin del mundo y tú te has ido
al gym porque hoy es viernes
y has dicho que no importa; que a ti nada
te va a impedir correr siete kilómetros
antes de que reviente el Universo.
Si llega el Fin del mundo y me sorprende
aquí, en el escritorio,
pensando en ti corriendo hacia el final
de los Tiempos,
quiero dejar escrito aquí y ahora
que me parece bien; que no concibo
un final más espléndido y más puro:
los atascos de un viernes por la tarde,
los compromisos rotos de otro sábado;
todas las cosas breves
empujadas de pronto hacia una huida
y mientras tanto tú
corriendo y preguntándote si iré
a buscarte después,
y mientras tanto yo
pensando en recogerte a la salida,
duchada y expectante, para irnos a cenar
como si no importara,
a ese bar de las tapas al que vamos
los viernes, cuando sales del gimnasio.

De La Fiera. Sloper, 2014.

CUANDO LLEGUE EL POEMA

Cuando llegue el poema que te quiero
escribir, cuando acuda vivo y joven
a los ojos primero y a las manos
después, sencillamente,
predicando que nada hubo más fácil
que esperarlo, a pesar
de haberlo hecho en un cuarto sin ventanas
durante muchos años, desde siempre.
Cuando llegue y te lea ese poema,
y el poema envejezca y muera solo
como un santo incorrupto y no sepamos
dónde habita: si en ti, si en mí, si vaga
entre los dos igual que una promesa
que no puede cumplirse, cuando llegue
y exija ser, no sé si voy a estar
preparado. Pensarlo me atormenta
tanto como temer que no vendrá,
o que ya vino y no logré acogerlo;
ahora no podré decirte nunca
lo que sólo el poema, aquel poema
que podría llegar como llegaste
tú, de pronto, llenando de palabras
el espacio vacío, lograría
decirte como quiero yo decirte
y que te digo así, mientras espero,
con la urgencia y torpeza con que escriben
todos sus versos los enamorados.

de La policía celeste. Visor, 2018