Usted está aquí

Back to top

Dacia Maraini

Fiesole, 1936

Biografía

 

DACIA MARAINI (Fiesole, 1936). Ha publicado narrativa, poesía, teatro y ensayo. Aguda y sensible escrutadora de la condición de la mujer, ha trazado en su larga obra figuras femeninas complejas y determinadas, insertándolas en una reflexión más amplia sobre múltiples temas sociales, afrontándolos desde una perspectiva histórica. Con La larga vida de Marianna Ucria ganó el Premio Campiello en 1990 (Seix Barral, 1995, traducción de Atilio Pentimalli) y con Buio el Premio Strega en 1999, aunque su primer acercamiento al público español fue en 1962 al recibir el Premio Formentor por L´età del malessere. Algunos de sus libros traducidos al español son: Amor robado (Galaxia Gutenberg, 2014, traducción de David Paradela), El tren de la última noche (Galaxia Gutenberg, 2012, traducción de David Paradela) o Bagheria (Ed. Minúscula, 2013, traducción de Juan Carlos de Miguel y Canuto).

Del autor

ACQUA

Se quest’acqua ha una memoria, come dicono

ricorderà le notti di guerra

e il pianto dei soldati,

ricorderà il profumo stagnante

dei gelsomini schiacciati

e dei fucili oliati, ricorderà i pesci che

accorrevano festosi alla luce degli aerei,

ricorderà il dondolio delle navi di ferro

dal forte odore di vernice fresca,

e le voci che risuonavano roche

e lo strepito delle mitragliatrici

e il sibilo delle bombe amiche

e il ridere di una bambina che

si è accorta di avere perso una gamba

ma sa di essere ancora viva mentre

i cadaveri vengono risucchiati dalle onde.

Se quest’acqua ha una pelle, come dicono

sentirà il fiato delle stagioni che cambiano

e saprà che la guerra è finita

ma i pesci non salgono più a galla a curiosare,

non c’è più un polipo in tutta la baia

e le onde inodori trascinano pezzi di plastica

e carogne di cani ammazzati,

l’acqua sporca, l’acqua dalla memoria ferita

riconoscerà solo l’odore dell’olio solare

e lo strepito delle radio sempre accese,

distinguerà il calpestio di corpi unti e sudati,

il rombare dei motoscafi di plastica

che lasciano scie di veleno color malva,

saprà degli ombrelloni dalle frange che volano,

delle borse di vimini in cui è custodita

la merenda per i bambini che giocano.

Se quest’acqua ha un respiro, come dicono

avrà aspirato l’aria salmastra di un ottobre di festa

avrà sorbito con riconoscenza il fresco vento del nord

in una speranza di rinascita,

avrà ingoiato i sapori della primavera

che fa volare i pollini sulle onde,

ma al posto del vento nuovo, avrà inalato

l’odore secco delle palate di cemento

mentre graziose villette sbucano sulle sue rive

chiudendo per sempre lo sguardo all’orizzonte,

se quest’acqua ha un respiro, come dicono,

avrà la gola secca e la lingua rasposa,

per quei secchi colmi di allegria insolente

che hanno spazzato via le sue alghe profumate

le sue telline tenerissime nascoste sotto la sabbia,

i suoi quadrati di luce che danzavano sul fondale

pulito per fare posto alla volgarità innocente

di un modernissimo stabilimento balneare.

 

AGUA

Si, como dicen, este agua tiene memoria,

recordará las noches de guerra

y el llanto de los soldados,

recordará el olor viciado

de los jazmines pisados

y de los fusiles engrasados, recordará los peces

que acudían joviales a las luces de los aviones,

recordará el balanceo de los barcos de hierro

y su fuerte olor a pintura fresca,

y las voces que rebotaban roncas

y el estrépito de las metralletas

y el silbido de las bombas amigas

y la risa de una niña que

se da cuenta que ha perdido una pierna

pero sabe que está aún viva mientras

los cadáveres son tragados por las olas.

Si esta agua tiene piel, como dicen

sentirá el hálito de las estaciones que cambian

y sabrá que la guerra ha terminado

pero los peces ya no salen a la superficie a curiosear,

no queda un pulpo en toda la bahía

y las olas inodoras arrastran trozos de plástico

y la carroña de los perros muertos,

el agua sucia, el agua por la memoria herida

reconocerá solo el olor del aceite solar

y el runrún de las radios siempre encendidas,

distinguirá la pisada de cuerpos grasientos y sudados,

el zumbido de motos acuáticas de plástico

que dejan estelas de veneno color malva,

sabrá de las sombrillas de rayas que vuelan,

de las cestas de mimbre en que se guarda

la merienda de los niños que juegan.

Si este agua, como dicen, tiene una respiración,

habrá inspirado el aire salobre de un octubre de fiesta

habrá soportado con gratitud el viento fresco del norte

con la esperanza de un renacimiento,

habrá tragado los sabores de la primavera

que esparce el polen por las olas,

pero en vez del viento nuevo, habrá inhalado

el olor seco de las paladas de cemento

mientras simpáticos chalets aparecen en sus orillas

cerrando para siempre la vista al horizonte,

si este agua, como dicen, tiene una respiración,

tendrá la garganta seca, y la lengua rasposa,

por aquellos cubos llenos de alegría insolente

que han baldeado sus algas perfumadas

las ternísimas telinas escondidas bajo la arena,

sus cuadrados de luz que bailaban en el limpio

fondo para hacer sitio a la vulgaridad inocente

de una modernísima playa privada.

(Traducción Juan Carlos Reche)

“Come spigole sott’acqua”

Ogni tanto di notte

mi vengono a trovare

portano scarpe di pezza

non sanno camminare

ma, strano davvero strano:

sanno cantare,

hanno la voce come le spigole

sott’acqua,

come chi conosce il

suono delle rocce

e della luna appena nata.

Ogni tanto di notte

mi vengono a trovare

mia sorella dal collo di farfalla

mio padre dal sorriso di elefante

non mi chiedono di rispondere

non mi chiedono di andare;

si seggono su un sasso

come ai tempi delle grandi merende

lungo il fiume di Karisawa

e cantano senza aprire la bocca

come le spigole sott’acqua

 

De vez en cuando y de noche

vienen a verme

traen zapatos de trapo

no saben caminar

pero, lo que es más extraño:

saben cantar,

tienen la voz de la lubina

bajo el agua,

como el que conoce el

sonido de las rocas

y de la luna recién nacida.

De vez en cuando y de noche

vienen a verme

mi hermana, con cuello de mariposa

mi padre, con sonrisa de elefante

no me piden que responda

no me piden que vaya;

se sientan en una piedra

como en el tiempo de las grandes meriendas

en el río de Karisawa

y cantan sin abrir la boca

como lubinas bajo el agua.

(Traducción de Juan Carlos Reche)

 

 

 

Orive
04/10/2018
18:00