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Juana Castro

Villanueva de Córdoba, 1945

Biografía

Juana Castro (Villanueva de Córdoba, Los Pedroches, 1945). Autora, entre otros, de Arte de cetrería, Fisterra, Del dolor y las alas, El extranjero, Los cuerpos oscuros o No temerás, reeditados estos últimos en 2016. Narcisia fue traducido al inglés en 2012 y Del color de los ríos en 2018. Autora de la biografía María Zambrano (2016). Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de
Córdoba. Columnista, maestra, crítica literaria, madre y abuela. Las antologías Alada mía (1995), La extranjera (2006) o Heredad seguido de Cartas de enero (2010) fueron dando noticia de su obra. En este año de 2018 se han publicado Antes que el tiempo fuera (Premio Ciudad de Córdoba Ricardo Molina) y la antología “mínimaNunca estuve tan alta. Medalla de Andalucía 2007 y Premio Nacional de la Crítica 2010.

Del autor

REFLEJOS

Hay en algún lugar de la memoria
una niña
de trenzas y sombrero
que abre los ojos grandes
a un mayo de posguerra.
Mira la niña,
encandilada,
el cubo humeante
de leche recién fresca, un jamón
colorado y ese grandioso pan
haciéndose al cuchillo
en rebanadas prietas.
Era un campo, un cortijo,
primavera
y la mies ondeante
a todos los caminos.

Hay un pueblo pequeño, horizontes de sierra
meciéndose a compás por las retinas.
Y hay la escalera majestuosa y blanca
con monjas transparentes
que ofician sus rosarios por largas galerías.
Minúsculas historias que fondean
el tiempo y sus secretos,
la luz y sus furtivos
albores de liturgias.
... En algún lugar de la memoria.
Una niña, cristal, junio de otra.

 

VISLUMBRE

Y cuando ya la voluta, estremecida,
le gana su presagio
para entrar en el agua,
unos nuevos colmillos le atezarán los pasos.
¿Tienes miedo, Amaltheus?
Pequeño animalito, espiral de una hilaza
refugiada en su concha.
Fuiste madre, y fuiste hija, pero sólo
mucho tiempo después de ser madre.
Mira el último brillo
del sol en las ventanas
de las lejanas sierras, mira
tu pequeñez delante del ocaso, Amaltheus.
Nadaste en aguas limpias, oceánicas,
cuando tu juventud y el mundo.
Y ahora, sólo polvo en la roca, sólo forma
de caracol perdido, sólo un punto
asomado sin red al universo.

Sí, tienes miedo del tiempo, ese gigante
con forma de muchacha
que ya no reconoces.
Ay, el tiempo,
el tiempo y sus hipérboles

que eran siempre tuyos, mientras la muerte
siempre fue de los otros.
Tienes miedo, Amaltheus, no lo niegues.
Por eso te acurrucas, y él por detrás te abraza, te rodea
igual que cuando niña
tiritabas de noche con los muertos,
y por la voz piadosa de tu madre
se abría un hueco cerrado, pequeñísimo,
entre ella y el padre.
Y se acallaba el miedo, y se aquietaba el frío,
y te dormías, como ahora en tu concha.
De tu dique y tu vértigo sólo esta forma fósil.
Tan sólo la inscripción de lo que fue tu espacio.

Descansa ya, Amaltheus,en la valva vacía.
Era tan sólo el tiempo.

Juana Castro (de Antes que el tiempo fuera)