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Marwan

Madrid, 1979

Biografía

Nace en Madrid el 5 de Marzo de 1979 fruto del amor de un palestino y una española. A los 15 años se compra una guitarra para tocar música con sus amigos. Pronto los discos de Serrat, Silvio Rodríguez y Sabina que siempre sonaron en casa y cantautores de la generación de los 90 como Ismael Serrano, Jorge Drexler o Carlos Chaouen hacen que se acabe orientando en esta línea. Posteriormente bebe de las más diversas influencias: Manu Chao, Calamaro, Damien Rice, Nach, Glen Hansard, Iván Ferreiro, Bêbe, etc.
¿Qué tiene la música de autor, y más concretamente Marwan, para llenar salas de cualquier ciudad o alcanzar tanto éxito con su libro sin recurrir al marketing, la publicidad y las grandes discográficas? Sin llegar a desvelar del todo el misterio de esta
magia, el cantautor aventura una hipótesis: “Cuando la gente se identifica con lo que cantas o escribes, lo personal pasa a la dimensión de lo universal…” Todo es boca a boca y un poquito de ayuda de las herramientas de Internet. Lo cierto es que la
universalidad de lo íntimo a la que se refiere nuestro músico, unida a la omnipresente Internet y una gran cantidad de trabajo, han desatado un fenómeno que además de cierta magia ha dejado una firme huella en la estadística musical: una gira que supera los 150 conciertos y que ha conseguido llenar todas las salas visitadas. Todo por el poder de unas palabras que traspasan la frontera del oído.
A finales de 2004 compone la canción “Palabra por palabra” tema original del programa con el mismo nombre que cada sábado se emite en LA 2 de TVE y en 2005 cede su canción “Madrid, 11 de Marzo” para el disco NO OS OLVIDAMOS en el que comparte cartel con Ana Belén, Víctor Manuel, Ismael Serrano, Fito Páez, María Dolores Pradera, etc.
Ahora lanza “Mis paisajes interiores” tras la gira de presentación de “Apuntes sobre mi paso por el invierno”, donde realizó más de 250 conciertos con llenos en todas las ciudades donde se presentó tanto en España como en Latinoamérica. Con este nuevo álbum ya tiene 40 fechas previstas entre España y méxico y pisará también Argentina, Chile, Colombia, Perú y Ecuador.
A lo largo de su andadura comparte canciones en sus grabaciones con artistas del nivel de Ismael Serrano, Nach, Jorge Drexler, Pedro Guerra, Andrés Suárez, Conchita, Rayden, Luis Ramiro, Funambulista,…

Del autor

LA PALABRA MARÍA

La palabra María Yo sé que la palabra María bien podría parecer un
conjunto de cinco letras que se dan la mano, un nombre propio muy
común. Nada de eso. Es una palabra que encierra quinientas
noches ajenas al insomnio, una palabra que tiene un cuerpo frágil y
perfecto como las alas que le salen a los niños.
Detrás de la palabra María se encuentra la boca que borra todas las
cicatrices, la cara que atiende directamente las instrucciones que le
da el verano. Es una palabra que castiga a la melancolía, que la
saca al primer beso de mis cuadernos y que anula a otras palabras
como decepción, condena, sed, ausencia, venganza. Las borra
todas cuando acerca su boca hasta mi sexo y asciende
preguntando si me gustó.
Esa palabra suele pasar las vacaciones conmigo, me dio la mano
por París, voló a mi lado en las Galápagos, me besó sobre las
baldosas de Dubrovnik.
La palabra María vive en la misma dirección que yo, duerme cada
noche en mi cama y no veas el hambre feroz que trae al desayuno
cada mañana. Es una palabra que tiene sueños incompletos, que
cocina conmigo y que vuelve maldiciendo del trabajo cuando el
gobierno anuncia nuevos recortes en sanidad, porque es una
palabra experta en pediatría, una palabra que cuida de los niños.
La palabra María mide casi uno setenta, tiene el pelo negro, la boca
roja y los pies mirando hacia los treinta. Es una palabra que odia a
los políticos, que disfruta cuando estás feliz, que te coge la mano
cuando conduces y te dice: ya verás, ya verás como todo va a ir
bien.
La palabra María es el verso definitivo que persiguen los poetas
porque lo tiene todo, porque siempre es verdad, porque enciende
las habitaciones donde llora mi niñez y la coge en brazos hasta
calmarla.
Esa palabra es mi cable a tierra y, aunque realmente no le guste
que la llamen así, así se llama mi amor.

CONTINENTES:
Y pienso en África, en el esqueleto raquítico de su suerte, en
las piernas de alambre de la miseria, en sus países hechos
de cucharas vacías, donde a la democracia se la mira como a
un intruso y la esperanza no es más que una calle cortada.
Europa, la vieja mujer que nos contiene, donde la justicia es
un ciudadano ilegal. Mujer que abre con la cadena echada al
emigrante que fabrica muros de agua contra la pobreza y se
ampara en un estrecho mar que diferencia el hambre de la
obesidad. Una única moneda, muchas tristezas diferentes.
América del Norte, combate a tumba abierta, genialidad y
salsa barbacoa, sus inolvidables solos de trompeta y sus
avenidas de colesterol. Una película de Woody Allen y el
tinte color dollar de Britney Spears, las poesías armadas de
Dylan tachando las patrullas fronterizas. Empate técnico,
combate en tablas.
Sudamérica con el cuerpo a la intemperie, bossa nova y
favelas, tango y corralito. Que reza a nuestros dioses que
habla nuestras lenguas que arrasa la losa colonial por sus
ciudades. Las piernas de la miseria jugando al balón en
Copacabana, la belleza disparando en las laderas Incas del
Perú, los bronquios talados del Amazonas, la cocaína
inacabable del cartel de Medellín. Sudamérica no cabe en
una cámara de fotos; Sudamérica cena arroz con frijoles, es
la mujer más vieja del mundo, es el niño más hospitalario
del planeta, es una niña convaleciente que se recupera;
Sudamérica es una metáfora de Silvio; Sudamérica Aymara,

Quechua, Guaraní; Sudamérica Mapuche, Inca, Charrúa;
Sudamérica en pie.
Centroamérica caribe y cayuco, Cuba, Magreb americano. El
Marxismo jugando al ajedrez contra el bloqueo la necesidad
cruzando una y otra vez las calles de Puerto Príncipe. Una
mujer cocinando tortillas en la calle. Centroamérica Inca,
Azteca, Maya; Centroamérica Rastafari, Guajira;
Centroamérica es una ranchera alegre y una frontera
mojada. Centroamérica de dictaduras impuestas;
Centroamérica es una letra de Bob Marley, el milagro sin
ejército de Costa Rica.
Oceanía. Antípodas, un hombre llora en Sidney por cada
niño que sonríe en Europa. Aínaeco, espejo. Antípodas, una
esposa responde en Madrid lo que ayer preguntó un marido
en Nueva Zelanda. Oceanía, cava un túnel hacia el centro de
la tierra, qué poco sabemos de ti, guardas tus secretos en la
bolsa marrón de los canguros. En la danza ancestral de los
combates.
Asia nos mira con los ojos rasgados, se tapa con un sari
naranja y oculta tu tristeza bajo un burka. Asia mastica
arroz en cada casa y corta pescado crudo en un restaurante.
Asia se detiene cinco veces al día hacia la meca, llora tras un
muro de Jerusalén. Se lava el destino en el Ganges. La nieve
vacía de pisadas de Siberia, las tetas de agua del monzón, el
amasijo de repúblicas que huyeron corriendo de la Unión
Soviética. La Muralla China, serpiente de piedra; los
peldaños imposibles del Everest. 8848 metros del Everest,
8852 kilómetros de la Gran Muralla China. Asia es el mejor
deportista de todos los tiempos. Citius, Altius, Fortius, más
alto, más grande, más fuerte. Asia es una ballena azul. Asia
no cabe en este poema.