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Sr. Chinarro

Sevilla, 1970

Biografía

A su incontestable carrera como grupo le avalan 16 discos que le han reservado un lugar de honor en los libros de historia del pop español. Estos discos, a su vez, le han reconocido como letrista influyente. Su prosa, plagada de costumbrismo y de folklore, se ha publicado en libros, en periódicos, revistas y blogs, y ha tenido parte de culpa de la reivindicación del castellano en los grupos de la escena independiente.

Sr Chinarro es mordaz, rotundo y crítico, y por ello se le señala como portavoz de su generación.

Desde su primer disco, grabado en EEUU con la producción de Kramer, hasta el último ha mantenido una constante en cuanto a publicación y calidad. Su momento de inflexión, en 2005 con “El fuego amigo”, premiado por diferentes publicaciones como el mejor del año y repetido con el siguiente “El mundo según”, ambos reclamados como imprescindibles en la historia de la música pop española. Sin embargo, el cenit de su creatividad continuó con “Ronroneando” y “Presidente”, dos de sus obras más reivindicadas, y ha seguido editando con regularidad y sin descanso, como el autor más prolífico de su generación.

En 2009 Mushroom Pillow adquiere toda la discografía publicada anteriormente por Acuarela y reedita sus siete primeros discos y el recopilatorio de rarezas “Despídete del lago”. A finales de 2017 recupera sus primeros singles, editados en formato digital con el nombre “Balones fuera. Epes reunidos 1993-2002”.

Para su último disco “Asunción” (abril de 2018) recupera el pulso de sus mejores momentos, con una banda rejuvenecida y un brillante conjunto de canciones 100% chinarras.

Del autor

SAN BORONDÓN

Vivo en un lugar muy solitario,

a veces veo loros y canarios,

me borré del mapa del tesoro,

los piratas traen mal fario.

 

Vivo en una isla a la deriva,

temo que me espíen desde arriba.

¡Qué viva la bandera inaccesible!

La forma de las nubes es un tema libre.

 

San Borondón, qué maravilla,

no pienso ahogarme ahora en la orilla.

San Borondón, inexistente,

no quiero saber nada de la gente.

 

A lo lejos pasan avionetas,

son publicitarias o de metralletas.

Para el caso es lo mismo,

tengo bien claro mi espejismo.

 

Mi desaparición que nadie llore,

la isla fue avistada por señores

que sabían escribir 

Cuando en los cabildos

se perdían en el punto de la i.

 

San Borondón, qué maravilla,

no pienso ahogarme ahora en la orilla.

San Borondón, inexistente,

no quiero saber nada de la gente.

LAS HABICHUELAS

Manuel trabaja para la banca

como un crupier de casino,

siempre son suyas las fichas,

las reglas de un juego mezquino.

 

Paco está en la policía

y quiere enterarse de todo,

no tanto por sabiduría

como por ver a los demás en el lodo.

 

Vergüenza les tiene que dar

buscarse así las habichuelas,

así que sirvió para eso

ir a diario a la escuela.

 

Amparo es profesora,

sigue enseñando lo mismo;

de nuevo son los alumnos

los que le marcan el ritmo.

 

Esos eran mis compañeros,

no voy más a las reuniones,

las de antiguos alumnos;

dicen que aún hay clases,

¡los cojones!

 

Vergüenza les tiene que dar

buscarse así las habichuelas,

así que sirvió para eso

ir a diario a la escuela.

 

Yo me dedico a vivir

al día y con lo puesto.

Y no, no soy un faquir,

no me trago los dardos de estos.

 

Me duele por Isabel,

la que ahora es periodista,

y cuenta lo que le dictan

porque no quiere engrosar la lista.

 

La de la cola del INEM,

allí sí que no iría conmigo.

¿Sabes qué te digo?

Que también a esa le den.

 

Vergüenza les tiene que dar

buscarse así las habichuelas,

así que sirvió para eso

ir a diario a la escuela.

 

Vergüenza les tiene que dar

buscarse así las habichuelas,

así que sirvió para eso

ir a diario a la escuela.

 

 

Casa Góngora
01/10/2018
17:00